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Los trastornos del espectro autista (TEA) son patologías del neurodesarrollo que se manifiestan como déficits en determinadas áreas fundamentales. Los requisitos para el diagnóstico de los TEA son los siguientes: A) déficit en la comunicación y la interacción social, y B) conductas e intereses restringidos y repetitivos, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición (DSM-5).

  • Déficit en la comunicación y la interacción social: Dependiendo de la edad, el nivel intelectual y las capacidades del lenguaje que presenten los individuos, las deficiencias en la comunicación social tendrán diferentes manifestaciones. El rango puede variar desde la ausencia completa del habla hasta la escasa compresión.
  • Conductas e intereses restringidos y repetitivos: Podemos destacar: estereotipias motoras simples (aleteo de manos, movimientos rápidos de los dedos), uso repetitivo de objetos (colocar juguetes alineados) y habla repetitiva. La excesiva inflexibilidad de las rutinas y patrones de comportamiento restringidos se pueden manifestar como una resistencia a los cambios. Por ejemplo: sentir angustia por cambios pequeños, insistir en seguir las reglas, rigidez de pensamiento. Los intereses muy restringidos y fijos tienden a ser anormales en su intensidad o foco.

En ocasiones, las compensaciones y las ayudas pueden ayudar a enmascarar las dificultades en algunos contextos, aunque las características diagnósticas centrales sean evidentes en el período de desarrollo. Estas características se van a manifestar de diferente forma según la gravedad de la afección autista, el nivel del desarrollo y la edad cronológica; de ahí el término espectro.

SEÑALES DE ALERTA

INMEDIATA

A los 12 meses, no balbucea ni hace gestos.

A los 18 meses, no dice palabras sencillas.

A los 24 meses, no dice frases de dos palabras.

Déficit de habilidades del lenguaje o a nivel social a cualquier edad.

 

ANTES DE LOS 12 MESES

El uso de la mirada es escaso.

No muestra anticipación cuando va a ser cogido.

No juega a juegos simples.

Falta de sonrisa social.

No manifiesta ansiedad ante los extraños sobre los 9 meses.

 

DESPUÉS DE LOS 12 MESES      

Menor contacto ocular.

Si se le llama, no responde a su nombre

No señala para pedir algo.

Respuesta inusual ante estímulos auditivos.

Falta de interés en juegos simples.

No utiliza la mirada para observar hacia donde otros señalan.

No hay imitación espontánea.

Ausencia de balbuceo comunicativo como si conversara con el adulto.

 

ENTRE LOS 18-24 MESES           

No señala con el dedo para compartir un interés

Dificultades para seguir la mirada del adulto.

No utiliza la mirada para observar hacia donde otros señalan.

No muestra un desarrollo del lenguaje comprensivo y/o expresivo adecuado.

Falta de juego funcional con juguetes o presencia de formas repetitivas de juego con objetos.

Ausencia de juego simbólico.

El interés por otros niños o hermanos es escaso.

No suele mostrar objetos.

No responde cuando se le llama.

No imita ni repite gestos o acciones que otros hacen.

Pocas expresiones para compartir afecto positivo.

Ahora no utiliza palabras que antes usaba.

 

Se ha propuesto que la edad media del diagnóstico es a los tres o cuatro años, o incluso más tarde para los niños de nivel socioeconómico bajo o sin antecedentes familiares de TEA. El período entre la sospecha inicial de TEA y el diagnóstico final puede ser un momento estresante y confuso para las familias, y la identificación e intervención tempranas pueden resolver este problema. No obstante, quizá la razón más crucial que justifica la necesidad de detectar los primeros síntomas es que permite una intervención temprana intensiva que conduce a un mejor pronóstico a largo plazo.

Alrededor del 25 % de los niños a los que más tarde se les diagnostica un trastorno del espectro autista pueden desarrollar algún lenguaje que dejan de usar repentina o gradualmente. Por lo general, esto puede ocurrir entre los 15 y los 24 meses de edad. También pueden volverse más retraídos socialmente.

El desarrollo de los niños puede cambiar de manera significativa si hay una intervención temprana.

 

Bibliografía

American Psychiatric Association – APA. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 (5ª. ed). Editorial Médica Panamericana.

Salgado-Cacho, J.M., Moreno-Jiménez, M. y De Diego-Otero, Y. (2021). Detection of Early Warning Signs in Autism Spectrum Disorders: A Systematic Review. Children, 8, 164.

Zwaigenbaum, L., Bauman, M.L., Stone, W.L., Yirmiya, N., Estes, A., Hansen, R.L., et al. (2015). Early Identification of Autism Spectrum Disorder: Recommendations for Practice and Research. Pediatrics.


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Los pensamientos pueden llegar a ser una de las partes más íntima que componen al ser humano, nos acompañan, nos ayudan a solucionar problemas, nos permiten evaluar nuestro entorno, etc. Pero ¿Qué ocurre cuando un pensamiento comienza a ser recurrente, no nos abandona y nos sentimos obligados a prestarle nuestra total atención? En el momento que una idea comienza a transformarse en un pensamiento recurrente, podríamos estar ante lo que clínicamente conocemos como pensamientos intrusivos.

Estos pensamientos pueden llegar a generar un nivel de ansiedad tan elevado que la persona pueda resultar limitada, generando la incapacidad del individuo para filtrar y desechar este tipo de pensamientos, lo cual provoca que la repetición constante de los mismos se realice de manera obsesiva.

Estos pensamientos provocan una somatización corporal que se puede expresar mediante malestar, angustia, asco, ansiedad, etc. provocando un estado de alerta en la persona que busca conductas de seguridad, que puedan revertir o eliminar dicho malestar, recurriendo a rituales mentales o conductuales que pasan a ser repetitivas.

Se pueden desarrollar en cualquier etapa de la vital, pudiendo desarrollarse en las primeras etapas de vida, alcanzando su punto álgido en la adolescencia, que se suma a los cambios corporales, mentales y sociales normales de esta etapa evolutiva. Si a lo largo del desarrollo e implantación de estos pensamientos, no se realiza un adecuado tratamiento, pasan a instalarse como parte de la vida de la persona.

Unos de los tratamientos que más auge ha tenido en los últimos años es la exposición ante el estímulo o pensamiento que nos genera dicha inconformidad, pero la personas, al conocer que va ser sometida a un estímulo adverso funciona como disparador del nivel de ansiedad, debido a que la persona sobredimensiona el miedo y el rechazo hacia dicho estímulo. Este tratamiento consiste en permanecer ante dicho estímulo o situación aversiva hasta que la ansiedad ocasionada por este estímulo disminuye de manera considerable, sin poder realizar conductas de evitación o escape, permitiendo de esta manera comprobar que no ocurre nada.

La exposición se suele realizar generalmente en vivo, sometiendo al individuo a enfrentarse de manera presente al estímulo aversivo, pero en muchos casos la persona no puede soportar la situación y las conductas de evitación y escape se puedan tornar dominantes, o el estímulo aversivo no se encuentra fácilmente accesible, como puede ser saltar en paracaídas, volar, conducir, tormentas, etc. en estos casos se recomienda utilizar la exposición en imaginación, donde se le pide a la persona que visualice de manera gradual el estímulo aversivo.

Este tipo de exposición se suele realizar de la siguiente manera:

  • Realización de la jerarquía de estímulos
  • Se genera en el individuo un estado de relajación a través de música o relajación muscular, que permita que el paciente comience con un índice basal neutro
  • Comenzar imaginando la situación de menor grado de la jerarquía
  • Se le pide al paciente que imagine la escena de manera detallada y se pide que la mantenga mientras la ansiedad llega a su pico máximo.
  • Se le pide que realice este proceso repetidamente, para que la habituación permita el descenso del nivel de activación.
  • Una vez este ítem ha sido desensibilizado, se pasa al siguiente, escalando de esta manera por la jerarquía que se realizó.

Un ejemplo de exposición en imaginación puede ser la siguiente manera:

  • Una vez elegido el primer ítem, escribir de manera muy detallada en un folio o de manera verbal el estímulo elegido.
  • A continuación, realizar respiraciones profundas, las cuales se realizarán durante todo el ejercicio, manteniendo una respiración lenta y pausada.
  • Se realizará una modificación de lenguaje, permitiendo que se verbalicen mensajes positivos, generando de esta manera un sentimiento de fortaleza y seguridad.
  • Comenzaremos a introducir la situación aversiva de manera paulatina, detallando cada paso y momento, permitiendo de esta manera que el pensamiento sea más realista.
  • En este punto, la somatización física puede comenzar a aparecer, en este momento mantendremos la respiración profunda y dejaremos que el cuerpo y la mente puedan ir adecuándose a dicha situación.
  • Una vez hemos podido detallar la situación y podamos enfrentarla sin realizar ningún tipo de conducta evitativa, poco a poco iremos saliendo de la imagen mental.

El objetivo principal de esta técnica es modificar mentalmente el ambiente que rodea a la persona, permitiendo que la ansiedad y las conductas de evitación puedan reducirse significativamente, llegando en muchos casos a desaparecer, mejorando de esta manera su calidad de vida, asociando emociones positivas y sensación de control a la realidad imaginada.

A través de esta técnica, el sujeto puede adquirir herramientas que le permiten enfrentar sus miedos y manejar por sí mismo los niveles de ansiedad y malestar que le pueden provocar en las diferentes situaciones de su día a día. Así como también, le permite romper mitos, generar ideas más objetivas sobre la realidad que le rodea, aceptar y adaptarse a las emociones que se generan.

 

Bibliografía

Cortes, E. B., De Las Mercedes Borda Mas, M., & Del Río Sánchez, C. (2003). La eficacia de la exposición cognitiva y la exposición a las sensaciones interoceptivas en una paciente con trastorno de pánico con agorafobia. Análisis y modificación de conducta, 29(127), 739-792. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/792193.pdf

De Las Mercedes Borda Mas, M., Ruiz, M. J. B., & Picabia, I. B. (1997). Seguimiento a largo plazo en un caso de hematofobia tratado con exposición en vivo. Análisis y modificación de conducta, 23(90), 567-592. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/7070301.pdf

Knijnik, D. Z., Kapczinski, F., Chachamovich, E., Margis, R., & Eizirik, C. L. (2004). Psicoterapia psicodinâmica em grupo para fobia social generalizada. Revista Brasileira de Psiquiatria, 26(2), 77-81. https://doi.org/10.1590/s1516-44462004000200003

Shapiro, F. (1989). Eye movement desensitization: A new treatment for post-traumatic stress disorder. Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry, 20(3), 211-217. https://doi.org/10.1016/0005-7916(89)90025-6

Vellosillo, P., & Vicario, A. F. (2015). Trastorno obsesivo compulsivo. Medicine – Programa De Formación Médica Continuada Acreditado. https://doi.org/10.1016/j.med.2015.07.010


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Vivimos en una época tan actualizada y nos hemos acostumbrado de tal manera a la tecnología, que la comunicación ha pasado de ser la interacción entre dos personas, a ser un mensaje con caracteres que en muchos casos son abreviados, llegando incluso el lenguaje visual a formar parte de nuestras vidas de una manera muy potente, recurriendo en los casos más extremos a ser reemplazado por los conocidos “memes” por ejemplo.

Pero nos hemos olvidado de que existe otro tipo de lenguaje, el no verbal; este tipo de comunicación permite transmitir los sentimientos y estados de ánimo de una persona. Una creencia muy extendida es que el lenguaje no verbal es un idioma universal, esto implica que un gesto que es realizado en Grecia tendría el mismo significado que si es realizado en cualquier otro lugar del mundo y viceversa. Esto nos lleva a pensar que, de ser así, no tendríamos muchos problemas a la hora de comunicarnos, debido a que, aunque no tengas conocimiento de un idioma, con gesticular o realizar algún tipo de expresión no verbal, la otra persona podría entender la idea que intentas trasmitir. Por ello, nos preguntamos, ¿qué tan veraz es esto?

Vamos a poner un ejemplo, aquí en España levantas la mano y le enseñas la palma de la mano a un desconocido, lo normal es que esta persona se detenga o te “choque los 5”, pero si nos trasladamos a Grecia y realizamos el mismo gesto, según lo antes mencionado, la persona debería detenerse o “chocar los 5” como en España. No obstante, la realidad es que este gesto en Grecia se conoce como “moutza”, y es tomado como una ofensa por estar relacionado con una antigua costumbre de arrojar excrementos o desechos a la cara de la persona.

Esto nos da una idea de que la universalidad del lenguaje no verbal es sólo una falsa suposición y que este tipo de lenguaje es muy similar al lenguaje verbalizado, cuya interpretación está intrínsecamente relacionada con el entorno social y cultural al que se ve expuesto el sujeto. Esto implica que la comunicación no verbal juega un factor clave en la socialización del individuo con sus semejantes, permitiendo definir su filiación y la capacidad de relacionarse con sus iguales, es un canal que permite transmitir las emociones y los sentimientos, de manera más veraz, permitiéndonos influir de otra manera en las personas de nuestro alrededor.

Pero, ¿son los gestos el único canal que tiene la comunicación no verbal para transmitir un mensaje?, ¿podemos modificar o aprender el lenguaje no verbal?, ¿la influencia cultural nos permite entender la comunicación no verbal, pero son todos los gestos igual de fáciles de interpretar?, ¿todos entendemos la comunicación no verbal del mismo modo?, ¿posee el lenguaje no verbal un componente genético en su interpretación?, todas estas preguntas nos suscitan bastante interés e intentaremos responderlas.

En primer lugar, los gestos no son el único canal que posee la comunicación no verbal; cuando una persona quiere transmitir un mensaje, en muchas ocasiones lo puede conseguir incluso de manera inconsciente por medio de los diferentes canales que posee el lenguaje no verbal, como pueden ser las expresiones fáciles, la postura, la apariencia, la háptica, la proxémica, el lenguaje corporal o kinésica, el paralenguaje y la cronémica. Todos estos canales se ven influenciados por el contexto social en el que se desarrolla el individuo.

Por ejemplo, en algunas culturas como la japonesa la háptica se ve limitada, debido a que el contacto físico está mal visto y por este motivo se evita, pero en culturas latinas el contacto físico es parte fundamental de la interacción interpersonal entre los individuos. En culturas como la alemana la proxémica juega un papel decisivo en su forma de interactuar con su entorno, el espacio y la distancia son temas de carácter riguroso, respetando tanto los horarios demarcados para realizar las cosas, ya sea por imposición externa o propia, así como la distancia que se mantiene con los individuos que conforman su ambiente. Sin embargo, en países como Malasia o Arabia Saudí el llegar tarde está normalizado y carece de importancia; siendo considerada como una falta de respeto el gesto de mirar el reloj al momento de iniciar una reunión o durante un encuentro.

Esto nos indica que la cultura y las vivencias de cada individuo moldean el lenguaje no verbal y su forma de transmitirlo al mundo, esto puede ser un indicativo de que el lenguaje no verbal se puede aprender y ampliar. Cuando un individuo se ve expuesto a múltiples culturas, su percepción y transmisión no verbal se habrá modificado, permitiendo adjudicar varios significados a un mismo gesto y poder emplearlo según la persona y el entorno en que quiera transmitirlo.

Aunque la cultura, el entorno y los individuos, son factores que determinan la buena o mala comprensión del mensaje transmitido de manera no verbal, existen posturas, gestos, expresiones, etc., que poseen mayor facilidad a la hora de interpretarlos y realizar un correcto entendimiento, como pueden ser las sonrisas, siendo indicadores de un estado de ánimo agradable. Por el contrario, existen gestos y entornos que dificultan su interpretación; un ejemplo de esto lo tenemos en el lenguaje no verbal que se utiliza en torno al amor, la seducción o el galanteo. Este tipo de gesticulación y lenguaje corporal en ocasiones lleva a interpretaciones erróneas, debido al interés particular de conseguir un fin, que en determinadas circunstancias pierden naturalidad.

Esta área del sistema de comunicación humana ha generado mucho interés en el ámbito científico. Un factor que ha llamado la atención es si existe un componente genético que facilite la transmisión e interpretación del lenguaje no verbal. Muchos investigadores sostienen que existe un determinante cromosómico, teniendo mayor facilidad en la interpretación y emisión, los individuos con cromosomas femeninos XX. Aunque no todos coinciden con estos supuestos, podría ser una explicación del porqué se dice que las mujeres poseen una mayor intuición que los hombres.

Ahora nos adentraremos en saber qué parte del cerebro se encarga de realizar toda esta interpretación. En la comunicación no verbal, el cerebro límbico, es decir, el cuerpo calloso, el tálamo, el hipotálamo, el hipocampo, la amígdala y el mesencéfalo; forman parte de las áreas más primitivas del cerebro del ser humano, que se encarga de dirigir las emociones y el comportamiento, permitiendo otorgarles emocionalidad a las acciones y regular la aparición de los instintos. Estas áreas permiten la interpretación de las diferentes partes que componen el lenguaje no verbal, identificado las señales que el emisor emite de manera corporal, creando de esta manera un ambiente de comodidad o de peligro, permitiendo de esta manera la supervivencia del individuo.

A las partes anteriormente mencionadas podemos agregar el Área de Wernicke y el Área de Broca, en estudios anteriormente realizados, se creía que estas áreas eran independientes, una se encargaba de la interpretación y otra de la producción del lenguaje, estando muy delimitadas sus funciones, pero estudios más recientes han arrojado resultados que demuestran que la conexión entre ellas se realiza por medio del fascículo uncinado y no por medio del fascículo arqueado como se creía. Así mismo, por medio de estudios de neuroimagen se ha observado que el Área de Broca, está más implicada en la compresión del lenguaje y no en la producción de esta, como se creía, y el Área de Wernicke, está más implicada en su producción, siendo ambas áreas una parte fundamental en las funciones intelectuales superiores.

Por este motivo, en trastornos como el autismo, donde la interpretación del lenguaje no verbal, se ve afectada debido a la poca integración de las reglas sociales, diversos estudios realizados a través de la técnica de Resonancia Magnética Funcional, han demostrado que la activación cerebral de estos individuos es atípica, presentando una menor activación de las áreas corticales, teniendo que recurrir en mayor medida al lenguaje visual, para poder comprender las diferentes partes del lenguaje no verbal. De igual manera, en cuanto a la prosodia, la ironía, etc., presentaban activación de las regiones temporales bilaterales y la circunvolución frontal inferior derecha, como acción compensatoria en la tarea de interpretación de señales no verbales socialmente aceptadas.

Esta información nos permite profundizar en cómo, no solo la información que queremos trasmitir es importante, sino en la disposición y forma que externamente le proporcionamos al mensaje. Podríamos considerar que somos la envoltura de nuestros pensamientos, y ésta cubierta se va moldeando gracias a las interacciones que tenemos y el medio social y cultural en el que nos encontramos.

 

 

 

 

Bibliografía.

 

Castillo Sánchez, G. (2011). El comportamiento no verbal y el concepto de totalidad en el proceso de la comunicación. Comunicación y Medios, 0(2). https://doi.org/10.5354/0716-3991.1982.15416

Cestero Mancera, A. M. (2014). Comunicación no verbal y comunicación eficaz. ELUA, 28, 125. https://doi.org/10.14198/elua2014.28.05

Damásio, A. R. (1994). Descartes’ error: emotion, reason, and the human brain.

Juárez Torres, A. (2019). Interacción didáctica y lenguaje no verbal. Interconectando Saberes, 7. https://doi.org/10.25009/is.v0i7.2572

Moyer, M. G. (1981). Hiperritualización y comunicación no verbal. Papers. Revista de Sociologia, 15, 139. https://doi.org/10.5565/rev/papers/v15n0.1235

  1. (2020, 12 marzo). El lenguaje corporal en distintos países. Mi Viaje. https://miviaje.com/lenguaje-corporal-distintos-paises/

Baduell, M. P., Santasusana, A. V., & Salvadó, B. S. (2010). Aspectos neurolingüísticos en los trastornos del espectro autista. Relaciones neuroanatómicas y funcionales. Revista De Neurologia, 50(S03), 69. https://doi.org/10.33588/rn.50s03.2009766

Travieso, D. (2007). Experiencia háptica y propioceptiva. Estudios de Psicología, 28(2), 141–153. https://doi.org/10.1174/021093907780962917

 


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21/02/2023 Sin categoría

Manejo de la ansiedad por Coronavirus. Pacific Medical Training

Cuando comenzó la pandemia en 2020, una de las mayores problemáticas era la inmensa carga laboral y mental para el personal sanitario que atendía a los pacientes enfermos de COVID-19. Los médicos de primera línea estaban abrumados de atender a tantos pacientes enfermos y muchos de ellos carecían del equipo de protección adecuado para hacer su trabajo. Es por esto, que una proporción significativa de los trabajadores de la salud que tratan a pacientes enfermos de COVID-19 experimentan algún trastorno mental, según muestran las diversas investigaciones.

En una encuesta realizada en 2020, la mitad de los participantes reportaron síntomas de depresión, casi la mitad reportaron ansiedad, un tercio experimentó insomnio, y el 72% reportó angustia psicológica (fuente). Es crítico apoyar su salud mental y mejorar su calidad laboral durante la pandemia. Este artículo proporcionará los elementos necesarios para apoyar a pacientes o personal sanitario que enfrentan insomnio, signos y síntomas de depresión y ansiedad.

Revise Fuentes Confiables

Leer información alarmante e inexacta es una causa común de ansiedad. Es importante que revise fuentes confiables sobre el virus ya que es bastante fácil encontrar información errónea. Los sitios que lea deben estar basado en opiniones de expertos que publican ciencia basada en evidencia de revistas reconocidas. Las siguientes son fuentes confiables de información para el lector:

Si le preocupa presentar síntomas similares a los de COVID19, la CDC proporciona una herramienta para autoevaluación de síntomas. Leer frecuentemente noticias/datos negativos o falsos sobre el coronavirus puede causar una ansiedad excesiva, sin embargo, es crucial evitar la sobrecarga de información.

Asociación Mexicana de Psicología y Desarrollo Comunitario — Visite este sitio para encontrar un equipo de psicólogos que brindan servicios las 24 horas del día, los 7 días de la semana para ayudar a las personas a enfrentar situaciones de ansiedad, pérdida y depresión.

Insomnio

Si alguna vez ha tenido una noche difícil, sabe lo frustrante que puede ser no poder conciliar el sueño. A En el caso de los trabajadores de la salud, se sabe que sufren de insomnio debido a la carga de trabajo y a los turnos fluctuantes. La Academia Americana de la Medicina del Sueño emitió una declaración con respecto a la importancia del sueño entre los médicos para disminuir el agotamiento (fuente). El insomnio relacionado con el estrés puede ocasionar una serie de problemas en su vida personal y profesional.

Las personas que presentan insomnio leve a moderado deben considerar la posibilidad de mejorar su higiene del sueño. Acuéstese y despiértese a la misma hora todas las mañanas (incluso los fines de semana). Sea constante. Mantenga su dormitorio oscuro, tranquilo y relajante. Retire todos los dispositivos electrónicos como la televisión, la computadora y el celular. Ingiera comidas pequeñas, evite la cafeína y el alcohol antes de acostarse. Si hace ejercicio durante el día, puede reducir el estrés y mejorar el sueño (fuente).

Depresión y Ansiedad

Algunas personas tienen diagnóstico de depresión y ansiedad desde antes de la pandemia. Sin embargo, en estos tiempos donde han surgido brotes o rebrotes de diversas enfermedades afecta numerosos aspectos de la vida personal, laboral, social y emocional. Debido a esto, sentirse ansioso o deprimido es más común.

La depresión puede derivar de sentirse desesperado ante lo desconocido… ¿Cuándo disminuirán los casos de coronavirus? La depresión es más que un día triste, es un diagnóstico clínico para aquellos que experimentan un sentimiento persistente de tristeza o pérdida de interés. Puede obtener ayuda para reducir la ansiedad leyendo artículos útiles aquí.

Hable con su médico de cabecera para que le hagan pruebas de deficiencia de vitamina D o de enfermedad tiroidea. El suplemento de vitamina D puede disminuir los síntomas de tristeza (fuente). Los pacientes con tiroiditis autoinmune muestran un mayor riesgo de depresión y ansiedad (fuente). Tratando ambas condiciones, puede aliviar algunos de los síntomas.

Si usted tiene un diagnóstico clínico de depresión o ansiedad, acuda a su terapeuta y continúe con su tratamiento. Sin embargo, si cree que su tristeza o angustia están cruzando sus límites y afectan su vida diaria, acuda a un profesional capacitado. Cualquier pensamiento que incluya lastimarse o hacerse daño debe ser atendido inmediatamente llamando a la línea telefónica que proporciona ayuda al suicida.

Recursos para la Ansiedad y Depresión

Tanto la depresión como la ansiedad pueden ser exacerbadas por situaciones estresantes y falta de autocuidado. Si busca métodos holísticos para manejarlo, puede considerar los siguientes métodos para aliviar el estrés.

  1. Yoga: ¿No es un yogui? Ahora es un gran momento para empezar. Considere ver videos, transmisiones de yoga o aplicaciones para móviles para obtener una experiencia completa y reducir interacciones cercanas de persona a persona que aumente el riesgo de transmisión. Se ha demostrado que el yoga disminuye el estrés y mejora el estado de ánimo (fuente).
  2. Medite: La meditación consiste en el uso de la atención para calmarse y reducir al mínimo sus pensamientos o sentimientos que lo distraen o causan tensión. Headspaceofrece diversas ofertas debido a la actual situación por la pandemia a los trabajadores de la salud. Además, existen otro tipo de aplicaciones móviles como Calm para obtener beneficios similares.
  3. Respiración: El tipo de respiraciones que se realizan durante el yoga tiene beneficios increíbles. Para realizarlo correctamente primero siéntese derecho y extienda su columna vertebral. Prolongue la inhalación y exhale hasta cinco veces. Estas respiraciones controladas pueden relajar su mente y su cuerpo.
  4. Ríase: Esto lo puede hacer leyendo un libro o viendo una comedia.
  5. Ame: Conéctese con sus seres queridos a través de video chat o conferencia.
  6. Salga: Es importante que salga a pasear con su perro o a pasear en la naturaleza y tome un poco de vitamina D.
  7. Realice actividad física: Manténgase en forma. Salga a correr o saque sus pesas

Si todavía se siente mal, haga una cita con un terapeuta. No está solo, hay muchos terapeutas que están haciendo asesoramiento virtual o distanciamiento social durante este tiempo.

Dese un tiempo, deje de ser tan duro consigo mismo. Si no se cuida a si mismo, entonces ¿Cómo puede cuidar a los demás?

Resiliencia

Ser resiliente es importante ante una crisis. La resiliencia es la habilidad de una persona para enfrentar una urgencia y volver al estado anterior a la crisis, esto significa que la persona es capaza de considerar los problemas como circunstancias aceptables o problemas que pueden ser cambiados. Existen ciertas medidas que puede considerar para ser más resiliente:

  • Acepte que su pensamiento es un pensamiento, y su sentimiento es un sentimiento, evite luchar contra él y simplemente acéptelo y déjelo pasar.
  • Manténgase presente a cada momento con los cinco sentidos. Esta herramienta es muy útil en los casos de ataques de pánico, que consiste en decir una cosa que pueda ver, una cosa que pueda oír, una cosa que pueda tocar, una cosa que pueda oler y una cosa que pueda tocar (por ejemplo, las hojas verdes revoloteando en la rama, el sonido de los coches en mi calle, la cabeza de mi bebé y mi taza de té).
  • Sea comprometido. Concéntrese en sus valores y en lo que es importante para usted.
  • Practique la gratitud y busque las cosas buenas en su vida. Agradezca a su cuerpo. Practique la gratitud hacia usted mismo y hacia el mundo.
  • • Trátese con compasión y el respeto que se merece, siendo más consciente de sí mismo (fuente).

La resiliencia aumenta con la experiencia clínica. Ser competente es esencial para los cuidados de la salud. Siendo un profesional, hábil y teniendo la actitud correcta, le dará a los pacientes la confianza necesaria para obtener mejores resultados. Para ayudarle a mejorar sus habilidades, tome el curso en Soporte Vital Cardíaco Avanzado con el ACLS del Pacífico.

Última revisión y actualización por Elizabeth González Cueto el 13 de junio de 2022

Es médica general y trabaja en un laboratorio de virología e inmunovirología, buscando la respuesta arboviral en modelos celulares.

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20/02/2023 Artículos

 

El Máster de TECH le permite aplicar el coaching como estrategia para manejar el estrés familiar

Los profesionales con Máster título propio Terapia Familiar y Estrés aplican diferentes estrategias para la gestión de este sentimiento. Así, una de las más relevantes es la del coaching, consistente en un conjunto de actividades que se encargan de revisar los factores que conllevan a esta respuesta, como pueden ser vida personal, entorno profesional y convivencia dentro del núcleo emocional.

Es necesario tener en cuenta que la familia desempeña un elemento fundamental en el crecimiento del individuo, siendo indispensables en la transmisión de valores, conocimientos y creencias. No obstante, cuando dentro de esta relación ocurren diferentes problemáticas que conllevan al estrés general es importante intervenir mediante la terapia o de lo contrario afectará el desarrollo y maduración de todos los miembros.

Algunas de las circunstancias que pueden llevar a este estado son los problemas laborales de uno de los miembros, las dificultades económicas o la pérdida de personas queridas por toda la unidad familiar; por esto, es necesario que los profesionales se capaciten con diversas herramientas que le permita identificar y abordar estas problemáticas relacionadas con el estrés, la interacción y cómo estos afectan a cada miembro, en especial niños y adolescentes.

Importancia del coaching en la terapia Familiar y Estrés

Gracias a esta técnica enmarcada en la terapia familiar y el impacto del estrés, los pacientes lograrán gestionar sus responsabilidades diarias, controlar las reacciones ante las situaciones estresantes, afrontar mejor los retos de su cotidianidad y al tiempo mejorar su relación con la finalidad de apoyarse mutuamente durante las crisis.

Algunas de las actividades desarrolladas en el coaching de familia incluyen la comprensión de las igualdades, diferencias, contradicciones y el intrusismo entre cada uno de los miembros, de forma que se parte de un análisis general de la convivencia y de esta manera se lleva a una mejor gestión de las emociones.

Posteriormente se desarrollan algunos mecanismos de aprendizaje en el Coaching, como lo es la declaración de quiebra, despojarse de las máscaras, concentrarse en tareas específicas y la reingeniería individual y grupal; todas estas herramientas tienen por objetivo permitirles a los pacientes reconocer y afrontar los diferentes retos que atraviesan, impactando directamente en su relación moral y productividad. No obstante, para optimizar su funcionamiento resulta fundamental aprender mediante metodologías prácticas y eficientes

Metodología Re-Learning

El Máster título propio en Terapia Familiar y Estrés se desarrolla de manera totalmente online. Durante los 12 meses que dura la capacitación, el alumno tiene acceso a los contenidos del programa en cualquier momento y desde cualquier dispositivo, lo que le permite autogestionar el tiempo de estudio con la máxima flexibilidad y adaptado al horario de cada uno.

Cuenta con una metodología de aprendizaje propia, el ‘Re-Learning’, basada en la asincronía y la autogestión. Los contenidos están presentados de forma atractiva y dinámica en cápsulas multimedia que incluyen audio, videos, imágenes, esquemas y mapas conceptuales con el fin de afianzar el conocimiento.

TECH Universidad Tecnológica

TECH Universidad Tecnológica, la mayor universidad digital del mundo, es también la universidad online oficial de la NBA en Latinoamérica. Pertenece al grupo educativo TECH, una multinacional de capital español reconocida por Financial Times entre las 200 empresas de mayor crecimiento en Europa. La compañía, fundada y dirigida por Manuel Sánchez-Cascado de Fuentes, ha sido también considerada la tecnológica española con mayor valoración de los últimos 15 años.

Gracias a su sistema de aprendizaje totalmente digital, imparte formación a estudiantes de cualquier parte del mundo. Una trayectoria internacional que le ha permitido convertirse en referente del aprendizaje a distancia, con un catálogo de más de 10.000 programas, más de 100.000 alumnos nuevos cada año y 500.000 egresados procedentes de más de 150 países.

Especializados en posgrado de alta cualificación, ofrecen a sus alumnos los mejores programas formativos a nivel internacional, siendo líderes en empleabilidad con el 99% de sus alumnos trabajando en los primeros doce meses, según los datos de la consultora KPMG.

 


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Dentro de los trastornos del neurodesarrollo que aparecen en la niñez se encuentra el Trastorno del Espectro Autista (TEA). Este trastorno se caracteriza por problemas en la comunicación e interacción social y por comportamientos e intereses rígidos y repetitivos, dentro de los cuales pueden encontrarse las alteraciones sensoriales.

¿Qué es una alteración sensorial?

A pesar de que cada persona percibe y responde de manera diferente a las sensaciones que recibe, cuando la percepción que tenemos de nuestros sentidos no hace tener una respuesta desproporcionada o exagerada, alejándose en gran medida de los esperado, esto quiere decir que hay una alteración sensorial.

¿Qué tipos de alteraciones sensoriales hay?

Puede haber una reacción sensorial atípica y/o haber problemas para percibir y diferenciar sensaciones parecidas. Dentro de las reacciones sensoriales pueden darse 3 tipos:

  • Hiperreactividad: existe una respuesta intensa y rápida a sensaciones o estímulos del ambiente, lo que lleva al niño o niña a aislarse o evitar sensaciones.
  • Hiporreactividad: no existe una respuesta del niño o niña ante la presencia de un estímulo, habiendo una baja motivación a ese elemento del ambiente.
  • Búsqueda sensorial: ocurre en niños y niñas que tienen una necesidad constante de estímulos sensoriales. Esto se debe a que, generalmente, los estímulos que normalmente les ofrece ambiente no son suficiente y, por tanto, necesitan una mayor actividad (por ejemplo, estar en movimiento constante, tocar objetos, provocar ruidos altos, repetir los mismos movimientos con un objeto, etc.).

¿En qué sentidos ocurren las alteraciones?

Las alteraciones sensoriales pueden ocurrir en uno o en varios de nuestros 5 sentidos principales: visual, auditivo, táctil, olfatorio o gustativo. Así como en el resto de nuestros sentidos: dolor, temperatura, movimiento y equilibrio.

Además de poder haber reactividad en varios sentidos, es común que un mismo niño o niña tenga hiperreactividad en un sentido e hiporreactividad en otro sentido, no siendo excluyentes. Por ejemplo: hiperreactividad auditiva y una hiporreactividad al dolor.

¿Cuáles son las alteraciones sensoriales más comunes y cuáles son su consecuencias?

Algunas de las alteraciones sensoriales más comunes son las siguientes:

  • Hiperreactividad auditiva: puede llevar al niño o niña a evitar ir o alterarse en lugares donde hay mucho ruido, así como realizar conductas como taparse los oídos, llevar audífonos o tapones para sobrellevar esas situaciones.
  • Hiperreactividad visual: puede llevar al niño o niña a conductas como evitar el contacto visual.
  • Hiperreactividad táctil: suele tener un efecto directo en problemas de alimentación, higiene y vestimenta.
  • Hiporreactividad al dolor: puede llevar a que, ante una caída o enfermedad, el niño o la niña tenga un problema y no se queje al no percibir el dolor o malestar con la intensidad habitual que llegue a alertarle de que algo sucede.

Sin embargo, las alteraciones pueden ser diferentes según el niño o la niña y también según el contexto o el ambiente. En muchas ocasiones, las alteraciones sensoriales pueden llevar a estos niños y niñas a tener comportamientos problemáticos o desadaptativos, así como dificultades en el aprendizaje, comunicación e interacción social, por lo que, a nivel general, estas tienen un alto impacto en la vida cotidiana y en su bienestar emocional.

¿Cómo se trabajan las alteraciones sensoriales?

A través de un enfoque cognitivo-conductual es recomendable realizar intervenciones que promuevan la actividad y la participación del niño o niña, teniendo en cuenta que el procesamiento sensorial es diferente y que debe ser valorado de manera específica e individualizada. También, es importante que la intervención sea llevada a cabo por un equipo interdisciplinar que permita la mejora de la participación y la calidad de vida según las necesidades del niño o niña empleando técnicas de regulación emocional y estrategias específicas bidireccionales de adaptación del niño o niña a su ambiente.

Referencias:

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El espectro de los trastornos alimentarios puede aparecer en la edad adulta en sus formas más populares como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa. No obstante, estas no son las únicas entidades que pueden desarrollarse. Existen, aunque menos conocidos, los trastornos alimentarios en población infantil, los cuales se caracterizan por englobar una serie de conductas problemáticas relacionadas con la ingesta inadecuada, el rechazo de gran cantidad de alimentos, la adquisición de hábitos inapropiados y/o comportamientos disruptivos en el contexto de las comidas. Suelen aparecer durante el primer año de vida, aunque pueden aparecer más tarde (hasta los 6 años). La edad de inicio es un factor a tener en cuenta, pues cuanto antes empiecen los síntomas más dificultades conlleva a nivel de nutrición y desarrollo.

 

Dentro del espectro de trastornos alimentarios en edad infantil encontramos:

 

Anorexia del lactante: La anorexia en edad infantil se caracteriza porque el niño, aunque tenga apetito, se niega a comer. En este colectivo debe llamarse más correctamente “hiporexia” por la marcada disminución en la ingesta además de presentar inapetencia e incluso rechazo a cualquier ofrecimiento de alimentos y/o a los utensilios y preparación de estos. A su vez, se pueden diferenciar dos cuadros clínicos:

 

  • Anorexia común del segundo semestre: Se da en bebés a partir de seis meses de edad. Se caracteriza por una conducta de rechazo del alimento que se le oferta, por lo que las madres en general terminan por presionar al niño para que coma, lo que puede provocar un condicionamiento aversivo a esta situación. Los sujetos son bastante activos, muestran un desarrollo precoz en algunas áreas del comportamiento (observación vivaz y exploración). Según la causa puede ser simple (concomitante con cambios en la alimentación, por ejemplo, el destete o la introducción de nuevos alimentos en la dieta del bebé o asociada a enfermedades como gastroenteritis) o compleja (el problema es síntoma de otro trastorno psicopatológico más complejo).
  • Anorexia precoz severa: Aparece en bebés en los primeros meses de vida, y está vinculado con un trastorno depresivo del niño (depresión del lactante: los individuos presentan abulia, apatía, indiferencia por el contexto que les rodea e incoherencia en las respuestas ante estímulos). Genera frustración y tristeza en las madres, lo que puede agravar aún más la situación al cargar aún más el contexto depresivo del niño.

 

El tratamiento del problema se lleva a cabo mediante una intervención de corte cognitivo-conductual y psicoeducativo para la familia y técnicas conductuales que fomenten la exposición para el paciente. Es importante la exploración del ambiente familiar y del vínculo y apego con la madre.

 

Hiperfagia: Se caracteriza por un incremento exagerado del apetito y el aumento excesivo de la ingesta de comida. Está relacionada con la obesidad, que supone un riesgo a nivel evolutivo, ya que desarrolla retraso pondero-estatural (el niño presenta en este caso una ganancia de peso excesiva como consecuencia de una ingesta calórica y nutritiva inadecuada que no ayuda a su correcto desarrollo). Además, puede aparecer concomitante a la depresión en niños de edad más avanzada. Su tratamiento se basa en la modificación de factores clave como las prácticas específicas de alimentación por parte de los padres (como la introducción de alimentos para la habituación a sabores, trabajar la autorregulación y la autonomía al comer y la dieta), el fomento del ejercicio físico y psicoeducación nutricional a la familia.

 

Trastorno de evitación/restricción de la ingestión de alimentos: Se caracteriza por rehusar comer ciertos tipos de alimentos y/o ingerir una cantidad muy escasa de estos sin la influencia de factores socioculturales. En un primer momento puede confundirse con una manera caprichosa a la hora de comer típica de la edad infantil, pero a diferencia de los niños que comen de manera antojadiza, los individuos que padecen este trastorno no presentan un apetito normal y la ingesta insuficiente puede derivar en pérdida de peso sustancial, un crecimiento más lento de lo esperado, dificultades para participar en actividades sociales y, a veces, carencias nutricionales. Existen, a su vez, una serie de desórdenes que pueden ser antecedentes al trastorno:

 

  • Disfagia funcional: Supone el miedo a tragar, vomitar o ahogarse, lo cual hace que el niño se resista a comer. Puede aparecer ansiedad ante la situación de tener que comer o la sola presencia del alimento, generando situaciones de estrés. Esta conducta usualmente aparece tras un hecho precipitante, como puede ser presenciar a otra persona atragantarse mientras comía o que el mismo niño sufriera una tesitura de este tipo anteriormente.
  • Neofobia alimentaria: Ingesta de una gama limitada de alimentos con extrema resistencia a probar nuevos. Se observa que estos niños prefieren consumir alimentos suaves, principalmente preparaciones a base de hidratos de carbono (ej: purés).
  • Trastorno emocional de la ingestión de alimentos: Como síntoma secundario en niños con un desorden emocional primario en el cual la evitación/restricción de la ingesta es una característica destacada.
  • Ingesta selectiva: “Niños que comen de manera monótona y/o caprichosa”. Los niños muestran preferencias a la hora de comer ciertos alimentos y/o en ciertas situaciones (eligen ingerir solamente ciertos alimentos de una marca determinada, el lugar donde se va a llevar a cabo la alimentación, una persona específica que le alimente de una manera concreta…etc.). No obstante, este patrón de alimentación no incide negativamente en el desarrollo normal del niño.

 

El tratamiento se basa en la terapia cognitivo-conductual debido a que este trastorno tiene como base una conducta obsesivo-compulsiva. Además, tiene como objetivo introducir los alimentos problemáticos en la alimentación del paciente y fomentar, a su vez, la participación y cohesión familiar. Otra de las terapias se basa en la exposición alimentaria para el aprendizaje y la habituación de sabores. Por último, la reeducación de los padres es fundamental, y la tranquilidad es la clave para la recuperación.

 

Mericismo o rumiación: Consiste en la regurgitación repetida de alimentos en ausencia de otra enfermedad digestiva durante un periodo superior a un mes tras haber adquirido un hábito de alimentación normal. Además, estos alimentos regurgitados se pueden volver a masticar, tragar, o escupir sin mostrar síntomas de asco, repulsión o náuseas. Su causa es desconocida, pero se asocia a falta de estimulación, rechazo (deprivación materna brusca o sostenida) y/o situaciones de estrés y depresión severas.

 

El tratamiento se realiza mediante la terapia conductual (reforzamiento positivo y/o negativo. Por ejemplo, cada vez que el individuo empieza a regurgitar, añadir una sustancia desagradable en la boca, como unas gotas de vinagre o limón). Además, se evalúa la relación entre los padres y el niño, a fin de corregir las posibles deficiencias emocionales subyacentes en este trastorno.

 

Pica: Se describe como la ingesta persistente de sustancias no nutritivas durante más de un mes. Suele aparecer en el curso de la primera infancia (de 0 a 3 años). Puede ser síntoma de otro trastorno psicopatológico (deficiencia mental, autismo) o aparecer como una alteración relativamente aislada. Suele estar ligada a problemas de expresión hematológica como la anemia o a déficits nutricionales. Puede agravarse por ansiedad, depresión, falta de estimulación o aburrimiento.

 

La intervención más eficaz se basa en la educación y modificación de la conducta, con énfasis en factores psicosociales, ambientales y de intervención a nivel familiar. Entre las terapias conductistas, las que consiguen resultados más favorables son las que se fundamentan en los principios de condicionamiento instrumental (castigo, control de los estímulos y refuerzo de conductas incompatibles y de conductas alternativas), sumadas a la observación de la conducta, la prevención y la vigilancia del sujeto, además de reconocer y deshacerse de los tóxicos si es posible y un tratamiento para paliar en carencia de micronutrientes (si existe).

 

Potomanía: Ingesta compulsiva de agua y/o líquidos sin una causa orgánica demostrable y requiriendo la presencia de la figura materna. Se acompaña de polaquiuria durante el día y la noche, que suele ser de escasa cantidad y que refleja una irritación o inflamación del tracto urinario. En ocasiones puede aparecer también la disminución de apetito. Aunque puede aparecer como síntoma de otras enfermedades orgánicas (ej: diabetes), en este caso el niño no presenta disfunciones de este tipo. Por la forma característica en que se manifiesta podría ser considerada un trastorno del control de impulsos o un desorden de carácter obsesivo-compulsivo.

 

Su tratamiento consiste principalmente en la restricción de la ingesta de líquidos en presencia del terapeuta y la figura materna, junto con técnicas para reducir la ansiedad y el malestar que aparecen una vez que el niño no pueda “saciar su sed” en estas circunstancias. En los casos en los que los pacientes cuentan con mayor edad, se debe aplicar también la reestructuración cognitiva.

 

Si crees que tu pequeño puede tener alguno de estos problemas, en Albanta podemos atenderte. Tenemos un equipo compuesto por Psicólogos y Nutricionistas que te atenderán encantados. No dudes en ponerte en contacto con nosotros y pedir cita para ayudarte.

 

Bibliografía:

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 Una relación se sustenta en 4 factores fundamentales e interdependientes:

  • Referido a la responsabilidad e interés derivados de querer estar con la otra persona y a la decisión activa de mantener una estabilidad con ella.
  • Entendida como el apoyo mutuo en el plano afectivo y comunicacional acompañado del sentimiento de seguridad y confianza en el otro y en la relación.
  • Pasión. Referida a las conductas que buscan generar en el otro atracción e interés. Esta puede dividirse en pasión romántica y pasión erótica.

Si algo tienen en común todas las relaciones de pareja, independientemente de los límites y acuerdos que se pacten, es que es una tarea complicada, a la vez que agradecida, pues exigen un esfuerzo diario por seguir la propia vida teniendo presente a la otra persona, funcionando como equipo y en un proyecto de vida común.

Las dificultades estarán presentes en todas las relaciones de pareja en algún momento. Sin embargo, el detonante del conflicto tendrá que ver con un pobre repertorio de recursos de afrontamiento y lo que lo mantendrá será la incapacidad de establecer una comunicación asertiva que favorezca la reconciliación.

Por otro lado, los factores que definirán el éxito de una relación serán:

  • Que cada miembro sienta satisfacción a nivel personal con la relación de pareja que mantiene.
  • Sensación de apoyo mutuo.
  • Sensación de autonomía y crecimiento personal de ambos.
  • Existencia de planes en común relacionados con ocio y placer.

Que una relación tienda sea más funcional o disfuncional va a depender de variables como las personalidades de cada uno, el contexto en el que viven, el tipo de dificultades que se presenten y la capacidad de afrontamiento que tomen cada uno y como pareja.

En síntesis, veamos qué características definirían, a rasgos generales, a una relación de pareja sana frente a una disfuncional:

  • En una relación de pareja sana…: La distribución de poder es clara y simétrica; se produce una expresión adecuada para ambos de los sentimientos positivos sin olvidar la expresión de los sentimientos negativos; la comunicación es asertiva y abierta, sin ambigüedades o indirectas, lo que lleva a la resolución de conflictos de una manera exitosa; hay apoyo y validación a lo que el otro siente y piensa.

 

  • En una relación de pareja disfuncional…: La distribución de poder no es simétrica, hay alguien cediendo constantemente por evitar conflictos; la expresión de sentimientos positivos es más bien escasa y la expresión de sentimientos negativos es más bien dañina y muy dolorosa; la comunicación no es abierta y clara, sino que priman las descalificaciones, indirectas, insinuaciones y hay frecuentemente incongruencias entre lo que se dice y cómo se dice, lo que lleva a un conflicto o profundo o inexistente; hay escaso apoyo y validación a los sentimientos y pensamientos del otro.

En Albanta podemos ayudarte si no te sientes tan feliz como quisieras en tu relación de pareja. Atendemos todo tipo de situaciones: problemas de comunicación, dificultades en la esfera sexual, acompañamiento durante la separación/divorcio, orientación en la educación de los hijos/as… Pide tu cita.

 

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:

Cáceres, J. (1994). Reaprender a vivir en pareja. Valencia: Promolibro.

Feliu, M. H. y Gúel M. A. (1992). Las relaciones de pareja. Técnicas para la convivencia. Barcelona: Martínez Roca.

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Yela, C. (1997). Curso temporal de los componentes básicos del amor a lo largo de la relación de pareja. Psicothema, 9(1), 1-15.

 


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Los problemas de comunicación en pareja son uno de los temas más habituales en terapia de pareja. A veces ocurre como resultado de una época de malestar derivada de otros problemas, en otras ocasiones es la base del conflicto y otras veces se desarrolla como un hábito ineficaz.

En general, lo que ocurre en los problemas de comunicación no es una ausencia de ésta, pues no es posible que no exista comunicación: la no comunicación ya transmite un mensaje. Más bien tiene que ver con que la forma de comunicarse no es la adecuada y, por mucho que se intenta, no sólo no mejora la situación, sino que probablemente empeora.

La base del tratamiento estará en atender no sólo al lenguaje verbal, sino también al lenguaje no verbal. Además, también son importantes el lenguaje interior de cada miembro de la pareja, las creencias y las ideas preconcebidas, pues son predecesoras del mensaje que se transmitirá al otro.

En este artículo veremos algunas pautas para mejorar la comunicación en pareja. Como básico, es importante conocer los 3 estilos relaciones que existen:

  • Estilo pasivo. Ocurre cuando la persona tiende a no defender sus derechos e intereses por miedo al rechazo, evitar el conflicto… Puede dar lugar a que los demás se intenten a provechar de uno, con el resentimiento que eso puede traer.
  • Estilo agresivo. Tiene lugar cuando la persona tiende, con su comportamiento y comunicación, a la amenaza y reproche, sin tener en cuenta los intereses y derechos del otro. Esto puede generar en los demás, entre otras cosas, resentimiento.
  • Estilo asertivo. Describe a personas que tratan de defender sus derechos e intereses sin imponer su criterio a los demás. Fomenta una mayor sensación de control y satisfacción sobre las relaciones.

 

Algunas pautas para tratar de desarrollar un estilo asertivo serían:

  • Encontrar el momento oportuno para hablar. No sólo importan nuestras ganas o desganas para hablar, también las del otro. No sería buena idea tratar de empezar conversaciones importantes cuando la otra persona está cansada, en una cena familiar o cuando va a empezar la película que tantas ganas tenía de ver.
  • Abordar los temas de uno en uno y respetar los turnos de palabra.
  • No acumular emociones negativas. Existe la creencia de que las emociones entendidas como negativas (tristeza, enfado, decepción) es mejor ocultarlas que comunicarlas a nuestra pareja. Nada más lejos de la realidad. Es importante no expresar las emociones en un momento de gran ira, pero expresarlas en su tiempo para evitar que más adelante aparezcan de una forma explosiva.
  • Evitar las insinuaciones. Utilizar un lenguaje claro y respetuoso permite que uno sienta liberación de las emociones que le generan malestar y el otro puede entender lo ocurrido y tener la oportunidad de cambio. Trata de expresar lo que no te ha gustado desde la fórmula “Yo he sentido…” “yo pienso…”, “a mí me gustaría que…”.
  • No olvidar decir también lo positivo. A veces la comunicación está tan viciada, que cuando el otro hace algo de nuestro agrado damos por hecho que es su “obligación”. Expresar abiertamente lo que nos ha gustado favorece un clima positivo en la pareja y aumenta la probabilidad de que el otro repita esa conducta.
  • Ofrecer alternativas. Tan importante es hablar de lo que ha fallado como explicar de qué forma nos podríamos sentir mejor. En este sentido, es positivo acentuar la posibilidad de lograr el cambio entre los dos y tener paciencia, pues la mayoría de cambios no pueden ser instantáneos.

 

¿Crees que tu relación de pareja necesitaría ayuda profesional? Aquí te dejo algunas preguntas que puedes hacerte para saberlo.

¿Hay libertad y respeto suficiente entre mi pareja y yo para expresar tanto los sentimientos positivos como los negativos? ¿Tendemos a ser asertivos? ¿Hay momentos de mal humor con demasiada frecuencia? ¿Conocemos técnicas para gestionar los momentos de conflicto?

 

En Albanta podemos ayudarte si crees que tú o tu relación de pareja lo necesita. Pide tu cita y prueba.

Nuestro objetivo ¡Tu bienestar!

 

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:

Cáceres, J. (1994). Reaprender a vivir en pareja. Valencia: Promolibro.

Castanyer, O. (2014). Aplicaciones de la asertividad. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Liberman, R. P., Wheeler, E. G., de Visser, L.A., Kuehnel, J. y Kuehnel, T. (1987). Manual de terapia de pareja (9ª ed.). Madrid: Desclee de Brouwer.

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El divorcio tiene lugar cuando uno o ambos miembros deciden poner fin al vínculo emocional y al contrato legal que hasta ese momento les unía como pareja bajo un propósito de vida común. Por norma general, no ocurre como consecuencia de un solo hecho sino que suele ser multicausal. Durante este proceso se describen los estilos de afrontamiento de cada una de las partes para enfrentarse a la situación y resolver las complicaciones que surjan de manera adecuada.

Sin embargo, no suele ser un proceso fácil: los procesos de divorcio/separación suponen una de las mayores crisis a las que se enfrenta una persona. Al ser una etapa de cambios y decisiones importantes, afectará a todo el núcleo cercano a la pareja o matrimonio: amigos, familia extensa y, por supuesto, hijos.

A veces se encuentra entre las causas de la separación la falta de entendimiento, la comunicación improductiva y la dificultad para establecer acuerdos. Esto puede suponer también gran dificultad durante resolución de la relación y es posible que se precise de apoyo psicológico.

Tal y como describieron Wallerstein y Kelly (1980), de manera general existen 4 maneras en las que una pareja puede llegar a tomar la decisión de separarse:

  • Como una decisión tomada de manera impulsiva.
  • En respuesta a una situación altamente estresante de la que no se percibe control.
  • Entender la separación como la mejor opción para ambos y tomar la decisión mutuamente.
  • Acudiendo a terapia de pareja, ésta decide poner fin a la relación y continúan la terapia como acompañamiento durante el proceso.

Estos mismos autores describieron que en alguna de las dos primeras habría mayor probabilidad de encontrarnos ante una separación conflictiva.

Pese a que las rupturas suelan producirse tras la sucesión de múltiples causas, ¿existen en la literatura motivos por los que sea más común decidir divorciarse? La respuesta es sí:

  • Darse cuenta de que existen estilos de vida, principios y valores di diferentes y poco compatibles.
  • Sentimiento de haber perdido intimidad, relacionado con haber abandonado el tiempo en común a favor de otras obligaciones familiares, laborales o sociales.
  • Sensación de falta de expresión afectiva, donde el cariño recibido por el otro no es el esperado.
  • Aburrimiento, falta de ocio en común.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), se estima que solo en el año 2020 hubo 77.200 divorcios y que, por tanto, hubo muchos/as hijos/as que tuvieron que hacer frente a la ruptura de sus padres. Sin embargo, aún son muchos los matrimonios que muestran reticencia a separarse por la preocupación de cómo lo asumirán sus hijos/as. ¿Qué nos ofrece la literatura en relación a estos miedos de los padres y madres? Se ha comprobado que aquellos hijos e hijas cuyos padres seguían juntos pero con un nivel elevado de hostilidad eran menos felices y tenían más problemas de adaptación, que aquellos hijos e hijas cuyos padres habían decidido divorciarse de manera pacífica.

Lo que extraemos de aquí es que si la separación conyugal se hace de manera asertiva, respetuosa y tratando de sortear el conflicto hostil, no producirá dolor, o al menos no tanto, en los/as hijos/as. No es el hecho de vivir juntos o separados lo que puede llegar a provocar un dolor irremediable, sino el hecho de que haya sentimientos explícitamente negativos entre los padres, estar presenciando continuamente discusiones conyugales y percibir que la relación entre ambos esté muy deteriorada.

Llegados a este punto, ¿cómo comunicar a los/as hijos/as la decisión de separarse tratando de causar el menor daño posible? Estas son algunas pautas:

  • Independientemente de si la decisión se ha tomado de manera consensuada o de manera unilateral, es esencial recalcar la idea de que es una decisión tomada por ambos progenitores.
  • No debemos informar a los/as hijos/as de la decisión hasta que sea firme e irrevocable. Informarles también de esto les ayudará a no generar ilusiones con que pueda haber arrepentimiento: la decisión ha sido muy meditada y se ha tomado con el objetivo de mejorar el bienestar de toda la familia.
  • Es importante adecuar el mensaje a la edad de cada hijo e hija y darles sólo información que puedan entender.
  • Es normal que ellos/as precisen también de un tiempo para comprender la decisión y adaptarse al cambio. Debemos transmitirles comprensión y ofrecerles hacer las preguntas que necesiten y hablar de sus inquietudes y miedos todas las veces que lo deseen.
  • No hay que esconderles cómo van a ser sus vidas de ahora en adelante; es mejor aportarles información para reducir el nivel de incertidumbre y que no se sientan tan perdidos/as. Es importante aclararles con quién van a vivir, cómo será su relación con el progenitor que deja de vivir en el domicilio familiar… Explicarles que, al inicio, será un proceso difícil para toda la familia y que habrá que adaptarse poco a poco al cambio, pero que todo irá bien después.
  • No debemos hacer promesas que no se puedan (o no se esté seguro) de que se puedan llegar a cumplir.
  • Evitar reacciones emocionales intensas como gritar o llorar, así como buscar culpables o inocentes.
  • Tratando de que se sientan seguros/as y que perciban que es una situación que importa a ambos progenitores, es fundamental que en la comunicación de la noticia estén presentes ambos miembros y asegurarles que tanto un progenitor como el otro los sigue queriendo igual y que estarán presentes en todo lo que necesiten.
  • Respetar la rutina de los hijos. Mantener sin cambios la rutina habitual del niño: casa, amigos, actividades. etc.
  • Mantenerse en contacto por el bien de los hijos e hijas con el fin de compartir preocupaciones y coordinarse en las tareas, especialmente en temas de educación y salud.

¿Qué ocurriría si, por el contrario, no se consigue llegar a una separación armoniosa? ¿Cómo lo vivirían los/as hijos/as?

  • Encontramos que un alto nivel de hostilidad aumenta el riesgo de efectos negativos en los menores que, en función de la edad y las características de personalidad, manifestarán de forma internalizante (síntomas depresivos, por ejemplo) o externalizante (problemas de conducta, por ejemplo). Del mismo modo, en los adultos podrán surgir repercusiones asociadas, tales como depresión, ansiedad o problemas de autoestima.
  • Se ha comprobado como el predictor más potente de inadaptación infantil en casos de divorcio, el conflicto interparental. Se han descrito efectos incluso en la salud física.
  • Dificultades en la regulación emocional.
  • Los efectos negativos (por ejemplo, depresión) en los niños y niñas como consecuencia de haber estado expuestos a situaciones de hostilidad entre los padres se han observado hasta la edad adulta.

 

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:

Arch Marin, Mila  (2010). Divorcio conflictivo y consecuencias en los hijos: implicaciones para las recomendaciones de guarda y custodia. Papeles del Psicólogo, 31(2), 183-190. [fecha de Consulta 5 de Julio de 2022]. ISSN: 0214-7823. Disponible en:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=77813509004

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NICOLÁS GARRIDO MARTINEZ ha recibido una ayuda de la Unión Europea con cargo al Programa Operativo FEDER de Andalucía 2014-2020, financiada como parte de la respuesta de la Unión a la pandemia de COVID-19 (REACT-UE), para compensar el sobrecoste energético de gas natural y/o electricidad a pymes y autónomos especialmente afectados por el incremento de los precios del gas natural y la electricidad provocados por el impacto de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania.

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