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13 diciembre, 2018 Psicologia Clínica

El trastorno bipolar es una enfermedad crónica que produce un deterioro funcional en los pacientes que la padecen. La prevalencia, si incluimos el trastorno bipolar I y II, oscila entre el 2-4 % de la población (Kessler et al., 1994, 2005, 2012).

Es un trastorno que se caracteriza por variaciones en el estado de ánimo que se producen de forma cíclica, en el que la persona afectada pasa por episodios o fases depresivas y maníacas o hipomaníacas, intercalándose períodos más o menos largos de eutimia o de estabilización, dependiendo del subtipo de trastorno bipolar que la persona tenga.

La edad media de inicio del trastorno bipolar se encuentra entre la segunda mitad de los 20 hasta los 30 años (Kupfer et al., 2002). El trastorno bipolar tipo I suele tener una edad de inicio menor que el tipo II (Baldessarini et al., 2010).

Las personas afectadas por un trastorno bipolar están deprimidas casi el 50 % de su vida y el 11 % del tiempo tienen síntomas maníacos o hipomaníacos (Post et al., 2003). El trastorno bipolar es una enfermedad que cursa con episodios depresivos, maníacos, mixtos intercalándose con períodos de eutimia. Winokur (1989) señala que solo existe alrededor de un 15 % de pacientes que presenten únicamente un solo episodio, siendo el número más frecuente de recaídas a lo largo de la vida entre de 7 y 22 (Gitlin et al., 1995).

 

Episodio maníaco (DSM-5)

Período concreto de tiempo de estado de ánimo anormal y permanentemente elevado, expansivo, irritable, además de un aumento anormal y persistente de la actividad o la energía. Duración mínima de 1 semana, presente la mayor parte del día, casi todos los días (en caso de requerir hospitalización el criterio temporal es indiferente).

Deterioro significativo en el funcionamiento social o laboral.

Durante el período de alteración del estado de ánimo y aumento de la energía o la actividad existen 3 (o más) de los síntomas siguientes (4 si el estado de ánimo es solo irritable) o un grado significativo y representan un cambio notorio del comportamiento habitual:

  • Autoestima aumentada o sentimiento de grandeza.
  • Disminución de la necesidad de dormir.
  • Verborrea o presión para mantener la conversación.
  • Fuga de ideas o experiencia subjetiva de que los pensamientos van a gran velocidad.
  • Aumento de la actividad dirigida a un objetivo o agitación psicomotora.
  • Participación excesiva en actividades que tienen muchas posibilidades de consecuencias negativas.

 

Episodio de depresión mayor (DSM-5)

5 (o más) de los síntomas siguientes han estado presentes durante el mismo período de 2 semanas y representan un cambio del funcionamiento anterior; al menos uno de los síntomas es (1) estado de ánimo deprimido o (2) pérdida de interés o de placer.

  • Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, según se desprende de la información subjetiva o a través de la observación de terceros.
  • Reducción significativa del interés o el placer por todas o casi todas las actividades la mayor parte del día, casi todos los días.
  • Reducción peso importante sin hacer dieta o aumento de peso o disminución o aumento del apetito casi todos los días.
  • Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
  • Agitación o retraso psicomotor casi todos los días.
  • Fatiga o pérdida de la energía casi todos los días.
  • Sentimientos de inutilidad o de culpabilidad excesiva o inapropiada (que puede ser delirante) casi todos los días.
  • Reducción de la capacidad para pensar o concentrarse, o de tomar decisiones, casi todos los días.
  • Pensamientos, ideas, planes de muerte.

Deterioro significativo en el funcionamiento social o laboral.

 

Episodio hipomaníaco (DSM-5)

Período definido de estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, y un aumento anormal y persistente de la actividad o la energía, que dura como mínimo 4 días consecutivos y está presente la mayor parte del día, casi todos los días.

Durante el período de alteración del estado de ánimo y aumento de la energía y actividad, han persistido 3 (o más) de los síntomas siguientes (4 si el estado de ánimo es solo irritable), representan un cambio notorio del comportamiento habitual y han estado presentes en un grado significativo:

  • Aumento de la autoestima o sentimiento de grandeza.
  • Reducción de la necesidad de dormir
  • Verborrea o presión para mantener la conversación.
  • Fuga de ideas o experiencia subjetiva de que los pensamientos van a gran velocidad.
  • Facilidad de distracción.
  • Aumento de la actividad dirigida a un objetivo o agitación psicomotora.
  • Participación excesiva en actividades que tienen muchas posibilidades de consecuencias negativas

Modificación en el funcionamiento que no es característico del individuo cuando no presenta síntomas.

La alteración del estado de ánimo y el cambio en el funcionamiento son observables por parte de otras personas.

El episodio no es suficientemente grave para causar una alteración significativa del funcionamiento social o laboral, o necesitar hospitalización. Si existen características psicóticas, el episodio es entonces maníaco.

 

Trastorno bipolar tipo I.

El diagnóstico de trastorno bipolar tipo I exige que se cumplan los criterios siguientes para un episodio maníaco: antes o después del episodio maníaco pueden haber existido episodios hipomaníacos o episodios de depresión mayor.

 

Trastorno bipolar tipo II

El trastorno bipolar II requiere la presencia a lo largo de la vida de, al menos, un episodio de depresión mayor y, al menos, un episodio hipomaníaco.

Sin embargo, se ha dejado de considerar una afección «más leve» que el trastorno bipolar I, en gran parte por la cantidad de tiempo que los individuos con esta afección pasan con depresión y porque la inestabilidad del humor que experimentan se acompaña normalmente de un importante deterioro del funcionamiento laboral y social.

 

Trastorno ciclotímico

Presencia, durante al menos 2 años (niños 1 año), de numerosos períodos de síntomas hipomaníacos y numerosos períodos de síntomas depresivos, que no cumplen los criterios para un episodio depresivo mayor, hipomanía o manía.

 

Conciencia de enfermedad

En el trastorno bipolar, en la fase de hipomanía o manía, en numerosas ocasiones y sobre todo en los primeros episodios, los pacientes no son conscientes de que están entrando o están en una fase. Se trata de un síntoma típico de esta fase la ausencia de conciencia de enfermedad, por lo que es importante trabajarlo y educar al paciente al respecto, ya que en estos momentos tienden a abandonar la medicación porque se sienten bien, por lo menos al principio de la manía.

 

Pródromos de la enfermedad

Se trata de un conjunto de manifestaciones clínicas que alertan del comienzo o aproximación de un episodio de trastorno bipolar. Se sabe que es durante ese momento cuando se pueden tomar medidas terapéuticas que reduzcan el efecto de la enfermedad.

Existen pródromos comunes y también individuales de cada persona.

 

El estrés en el trastorno bipolar

El papel del estrés en el trastorno bipolar está ampliamente aceptado y numerosas investigaciones han asociado el curso y número de recaídas con los sucesos vitales estresantes, sin embargo, otros autores no descartan que las existencias de estos eventos vitales negativos puedan encontrarse desarrollados y precedidos por la propia sintomatología del trastorno (Kessing et al., 2004).

Las últimas novedades señalan que en el inicio del mismo o en los primeros episodios se encuentran muchas de las recaídas asociadas a factores ambientales mientras que con el paso del tiempo y de los reiterados episodios cada vez se encuentra una mayor independencia de esos factores ambientales y más asociados por tanto a factores biológicos o genéticos (Hammen y Gitlin, 1997).

 

Terapia cognitivo conductual

El objetivo es aplicar los principios cognitivo-conductuales a los pacientes para que se adhieran a la medicación y adquieran habilidades o reduzcan los problemas que acarrea el trastorno bipolar. La terapia cognitivo conductual ha mostrado beneficios añadidos como incidir en la explicación de cada paciente sobre los puntos de vista que tienen sobre el trastorno y en el aprendizaje de estrategias de afrontamiento en tratamientos estructurados (Scott et al., 2007).

González Isasi (2014), publica un estudio con 40 pacientes bipolares refractarios, aleatorizados a grupo psicoeducación con terapia cognitivo conductual versus grupo control. Encontró que el grupo experimental tuvo menos hospitalizaciones que el grupo control en la evaluación a los 12 meses, menor sintomatología depresiva y ansiosa a los

6 meses, 12 meses y 5 años. A los 5 años, el 88,9 % de los pacientes del grupo control y el 20 % de los pacientes del grupo experimental, mostraron síntomas afectivos y/o dificultades en el funcionamiento socio-laboral.

Para la realización correcta de una terapia cognitivo conductual con un paciente bipolar debemos conocer la tipología de trastorno bipolar que tiene y adecuarnos en cada momento al estado anímico del paciente.

 

Eutimia:

Durante este momento en el que el paciente se encuentra estabilizado es el momento de aprovechar para enseñarle estrategias de detección precoz de pródromos o señales que anteceden a los síntomas, enseñarles técnicas de afrontamiento y hacer contratos conductuales. El objetivo es detectarlos de la forma más rápida posible para evitar que se produzca un episodio. Entre las estrategias de detección precoz de pródromos:

  • Listado pródromos típicos del trastorno
  • Listado propio (ejecución autoregistro)

Hay que estar atentos a síntomas propios, puede ser indicativo de que comienza episodio y pueden no encontrarse recogidos en ningún listado (ponerse zapatillas, pendiente en oreja…).

  • Listado de pródromos realizados por la familia

Se le pide a la familia que realice un listado de los pródromos que han observado en otras ocasiones en su familiar; se les pide que incluyan todos, aunque parezcan insignificantes, para ayudarles podemos darles un registro tipo paciente (depresión, manía, disforia e hipomanía) y el listado de pródromos típicos de cada fase.

  • Técnica pirámide (pródromos, síntomas y modo de actuar en cada nivel)

El sueño es un síntoma fundamental en el trastorno bipolar, es importante prestar atención a este nivel como pródromo y como síntoma. Por ello se le darán al paciente normas de higiene de sueño, técnicas de control de tiempo de cama y de pensamientos distorsionados asociados a cada fase (ayudar a detectar cuando aparezcan y entender como síntomas):

  • Ejemplo pródromo maníaco: «No necesito dormir», «dormir es una pérdida de tiempo».
  • Ejemplo pródromo depresivo: «Quiero dormir para no pensar», «No tengo fuerzas para nada, solo quiero dormir»

 

Estado disfórico o depresivo

En este caso debemos seguir tanto los objetivos como los programas de tratamiento cognitivo conductuales que se emplean con la depresión, pero teniendo en cuenta las siguientes cuestiones:

  • Precaución a los virajes.
  • No tiene por qué existir una relación con un factor estresante o desencadenante.
  • La depresión puede no estar acompañada de sensación de tristeza, sino de vacío o indiferencia.
  • Siempre pedir que acuda al psiquiatra para que revise la medicación en ese momento.

 

También debemos planificar:

  • Actividades agradables (graduales).
  • Hábitos de vida regulares: estructuración (aumentar actividad de forma gradual, alimentación, higiene, sueño).

Distorsiones cognitivas (tratamiento similar al llevado a cabo durante períodos depresivos):

  • Listado distorsiones cognitivas
  • Detección
  • Técnica triple columna
  • Técnica de resolución de problemas de D’Zurilla y Nezu
  • Técnica del dominio-placer (graduales).
  • Evitación del aislamiento.
  • Control y supervisión de ideas suicidas.

 

Estado maníaco o hipomaníaco

  • En este caso debemos llevar a cabo un programa dirigido a reducir la hiperactividad y velocidad de pensamiento.
  • Planificación de hábitos de vida regulares: estructuración (reducir actividad, alimentación, higiene, sueño).
  • Normas higiene sueño.
  • Comparación del estado actual con el listado síntomas (realizado durante la eutimia por el paciente).
  • Gráficos de vida.
  • Distorsiones cognitivas (registro cogniciones, emociones).
  • Control y supervisión ideas suicidas.
  • Relajación.
  • Fomentar ambiente relajado (evitar disputas, ruidos, música y televisión alta).
  • Control de gastos.
  • Supervisión de nuevos proyectos o decisiones (técnica de las 3 opiniones externas).
  • Fomentar que el paciente tome conciencia de lo que está pasando y de las consecuencias asociadas al estado maníaco-hipomaníaco.

 

BIBLIOGRAFÍA

Colom, F. y Vieta, E. (2004). Manual de psicoeducación para el trastorno bipolar. Barcelona: Editorial Ars Médica.

Tratamientos psicológicos eficaces para el trastorno bipolar. Psicothema, 13(3), 511-522. Becoña, E. y Lorenzo, C. (2001).

American Psychiatric Association (APA). (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Washington, DC: APA.


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10 diciembre, 2018 Psicologia Clínica

TRASTORNO DE ANSIEDAD POR SEPARACIÓN

Es un trastorno de ansiedad que se presenta en general en niños y adolescentes, caracterizado por un ansiedad excesiva cuando no están con las principales personas a quienes están apegados, como los padres, los cuidadores o la pareja cuando es el caso, llegando a ser incapaces de quedarse solos, ir a la escuela o a algún otro lugar sin compañía. Estos chicos buscan estar siempre cerca de sus padres o cuidadores por miedo a la separación, pues temen que ocurra algo catastrófico como la muerte, un secuestro o un accidente grave, temas de los cuales frecuentemente presentan pesadillas.

Aunque en el desarrollo normal estas características pueden aparecer, inician alrededor de los 7 meses de edad, alcanzan su mayor intensidad después del primer año de vida y van disminuyendo alrededor de los 2 años y medio de edad. Cuando ocurre después de esta etapa se considera anormal.

A continuación se describen los criterios diagnósticos del DSM-5:

  • Miedo o ansiedad excesiva e inapropiada para el nivel de desarrollo del individuo, concerniente a su separación de aquellas personas por las que siente apego. Se pone de manifiesto por al menos tres de las siguientes circunstancias:
    • Malestar excesivo y recurrente cuando se prevé o se vive una separación del hogar o de las figuras de mayor apego.
    • Preocupación excesiva y persistente por la posible pérdida de las figuras de mayor apego o de que estas puedan sufrir un posible daño, como una enfermedad, calamidades o muerte.
    • Preocupación excesiva y persistente por la posibilidad de que un acontecimiento adverso (por ejemplo, perderse, ser raptado, tener un accidente, enfermar…) cause la separación de una figura de gran apego.
    • Resistencia o rechazo persistente a salir lejos de casa, a la escuela, al trabajo o a otro lugar por miedo a la separación.
    • Miedo excesivo y persistente o resistencia a estar solo o sin las figuras de mayor apego en casa o en otros lugares.
    • Resistencia o rechazo persistente a dormir fuera de casa o a pasar la noche sin estar cerca de una figura de gran apego.
    • Pesadillas repetidas sobre el tema de la separación.
    • Quejas repetidas de síntomas físicos (por ejemplo, dolor de cabeza, dolor de estómago, náuseas o vómitos) cuando se produce o se prevé la separación de las figuras de mayor apego.
  • El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente dura al menos cuatro semanas en niños y adolescentes y típicamente seis o más meses en adultos.
  • La alteración causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, académico, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  • La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental.

Tratamiento

El tratamiento de los trastornos de ansiedad en niños y adolescentes suele administrarse a través de paquetes de intervención cognitivo-conductual; esta estrategia ha demostrado validez empírica. Sin embargo, la intervención deberá adaptarse al nivel de desarrollo cognitivo del niño y a sus características individuales. La familia será otro bastón importante dentro de la intervención psicológica.

Los paquetes de intervención cognitivo-conductual suelen incluir los siguientes componentes:

  • Entrenamiento en relajación
  • Exposición progresiva hacia los estímulos o situaciones estresantes (desensibilización sistemática, exposición, implosión…).
  • Modelado y entrenamiento en habilidades sociales.
  • Técnicas de condicionamiento operante.
  • Reestructuración cognitiva.
  • Estrategias de resolución de problemas.

Con respecto de las técnicas de intervención conductual, se describen la continuación las más utilizadas en niños y adolescentes:

La desensibilización sistemática consiste en exponer al sujeto ante la situación que le crea la ansiedad. Se hace de forma progresiva, de tal manera que al principio se le hace imaginar la situación o estímulo para llegar a exponerlo ante él. Junto con esta exposición se le aplica otro estímulo positivo para que asocie dicha situación a algo bueno.

Las técnicas de exposición consisten en enfrentar al sujeto de forma prolongada ante el estímulo o situación que le crea la ansiedad para que se produzca una respuesta de habituación. Por otro lado, el modelado se lleva a cabo siguiendo el procedimiento que se describe a continuación: al sujeto que sufre la ansiedad se le enseña de manera real, a través de vídeos, de dibujos o incluso de manera imaginada, cómo otras personas se enfrentan positivamente al estímulo o a la situación que le crea la ansiedad. De esta manera se dará un aprendizaje positivo de enfrentamiento.

Las técnicas de manejo de contingencias consisten en la entrega al sujeto de refuerzos positivos cuando se le expone ante el estímulo o la situación que le crea la ansiedad, los cuales se le retiran cuando no accede a exponerse.

Por último, las técnicas de autocontrol consisten en enseñar al sujeto algunas estrategias para enfrentarse de forma positiva a las situaciones que le crean ansiedad controlando las respuestas fisiológicas que le provoca.

En los casos en los que la evitación forme parte de los factores de mantenimiento del trastorno se incluirán técnicas de exposición. Será necesario graduar la exposición a la ansiedad para evitar la sensibilización ante el estímulo y no su habitación.

Por último, el establecimiento de un vínculo terapéutico seguro es una de las principales garantías de éxito de la terapia en trastornos de ansiedad, dadas las características de vulnerabilidad de los niños y adolescentes con este tipo de trastornos. Es también de utilidad aplicar otro tipo de estrategias, como técnicas proyectivas o el uso del juego simbólico, sobre todo en niños que no tienen un buen desarrollo del lenguaje.


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2 diciembre, 2018 Sin categoría

Trastorno de Pánico con o sin Agorafobia:  Criterios diagnósticos según DSM-V y tratamientos basados en la evidencia empírica (TBE).

 

La característica principal de los Trastornos de Pánico (TP) es la aparición de crisis de angustia o ataques de pánico recurrentes. A continuación, se explicarán las principales características del ataque de pánico, la agorafobia y el trastorno de pánico tomando como referencia las aportaciones de la última versión del Manual Diagnostico y Estadístico de los trastornos mentales, comúnmente conocido como DSM-V.

El Ataque de Pánico (AP) según el DSM-V se caracteriza por la presencia temporal o aislada de miedo o de malestar intenso, acompañado al menos de cuatro de los siguientes síntomas físicos y cognitivos: 1) Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardíaca; 2) Sudoración; 3) Temblor o sacudidas; 4) Sensación de dificultad para respirar o de asfixia; 5) Sensación de ahogo; 6) Dolor o molestias en el tórax; 7) Náuseas o malestar abdominal; 8) Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo; 9) Escalofríos o sensación de calor; 10) Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo); 11) Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo); 12) Miedo a perder el control o de “volverse loco”; 13) Miedo a morir.

Los Ataques de Pánico (AP) se pueden producir en el contexto de cualquier trastorno de ansiedad, así como en otros trastornos mentales y en algunas afecciones médicas. Por ello que es necesario anotarlo como un especificador. Por el contrario, el diagnóstico del Trastorno de Pánico no se utiliza como especificador ya que la presencia de un ataque de pánico esta englobada en los criterios para el trastorno.

Siguiendo con las consideraciones del DSM-V en torno al Ataque de Pánico (AP) hay que mencionar que este está definido como: la aparición súbita de miedo intenso o de malestar intenso que alcanza su máxima expresión en minutos y durante ese tiempo se producen al menos 4 de los síntomas mencionados en párrafos superiores. Además, añade la nota de que “La aparición súbita se puede producir desde un estado de calma o desde un estado de ansiedad”. Otra novedad de DSM-V con respecto al anterior manual es que tiene una mayor consideración sobre los aspectos culturales.

Criterios Diagnósticos para el especificador de Ataque de Pánico:

Nota: Los síntomas se presentan con el propósito de identificar un ataque de pánico. El ataque de pánico no es un trastorno mental y no se puede codificar. Los ataques de pánico se pueden producir en el contexto de cualquier trastorno de ansiedad, así como en otros trastornos mentales y en algunas afecciones médicas. Cuando se identifica la presencia de un ataque de pánico, se ha de anotar como un especificador (p.ej. “trastornos de estrés postraumático con ataque de pánico”). En el Trastorno de pánico la presencia de un ataque de pánico está contenida en los criterios para el trastorno y el ataque de pánico no se utiliza como un especificador.

La aparición súbita de miedo intenso o de malestar intenso que alcanza su máxima expresión en minutos y durante este tiempo se producen cuatro (o más) de los síntomas siguientes:

Nota: la aparición súbita se puede producir desde un estado de calma o desde un estado de ansiedad.

  1. Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardiaca.
  2. Sudoración.
  3. Temblor o sacudidas.
  4. Sensación de dificultad para respirar o de asfixia.
  5. Sensación de ahogo.
  6. Dolor o molestias en el tórax.
  7. Náuseas o malestar abdominal.
  8. Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo.
  9. Escalofríos o sensación de calor.
  10. Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo).
  11. Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo).
  12. Miedo a perder el control o a “volverse loco.”
  13. Miedo a morir.

Nota: se pueden observar síntomas específicos de la cultura. Estos síntomas no se cuentan como uno de los cuatro síntomas requeridos.

Por su parte la Agorafobia es otro trastorno que tradicionalmente ha estado muy relacionado con el Trastorno de Pánico (TP). Este trastorno se caracteriza por la ocurrencia de ansiedad al encontrarse en situaciones en la que escapar resulta muy difícil o podría no disponer de ayuda si aparecieran los síntomas del Trastorno de Pánico. Una novedad del DSM-V es que la agorafobia se ha eliminado como síndrome y se ha establecido como trastorno.

 

Criterios Diagnósticos para la Agorafobia:

  1. Miedo o ansiedad intensa acerca de dos (o más) de las cinco situaciones siguientes:
  2. Uso del transporte público (p. ej., automóviles, autobuses, trenes, barcos, aviones).
  3. Estar en espacios abiertos (p. ej., zonas de estacionamiento, mercados, puentes).
  4. Estar en sitios cerrados (p. ej., tiendas, teatros, cines).
  5. Hacer cola o estar en medio de una multitud.
  6. Estar fuera de casa solo.
  7. El individuo teme o evita estas situaciones debido a la idea de que escapar podría ser difícil o podría no disponer de ayuda si aparecen síntomas tipo pánico u otros síntomas incapacitantes o embarazosos (p. ej., miedo a caerse en las personas de edad avanzada; miedo a la incontinencia).
  8. Las situaciones agorafóbicas casi siempre provocan miedo o ansiedad.
  9. Las situaciones agorafóbicas se evitan activamente, requieren la presencia de un acompañante o se resisten con miedo o ansiedad intensa.
  10. El miedo o la ansiedad es desproporcionado al peligro real que plantean las situaciones agorafóbicas y al contexto sociocultural.
  11. El miedo, la ansiedad o la evitación es continuo, y dura típicamente seis o más meses.
  12. El miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  13. Si existe otra afección médica (p. ej., enfermedad intestinal inflamatoria, enfermedad de Parkinson), el miedo, la ansiedad o la evitación es claramente excesiva.
  14. El miedo, la ansiedad o la evitación no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental, por ejemplo, los síntomas no se limitan a la fobia específica, a la situación; no implican únicamente situaciones sociales (como en el trastorno de ansiedad social) y no están exclusivamente relacionados con las obsesiones (como en el trastorno obsesivo compulsivo), defectos o imperfecciones percibidos en el aspecto físico (como en el trastorno dismórfico corporal), recuerdo de sucesos traumáticos (como en el trastorno de estrés postraumático) o miedo a la separación (como en el trastorno de ansiedad por separación).

Nota: se diagnostica agorafobia independientemente de la presencia de trastorno de pánico. Si la presentación en un individuo cumple los criterios para el trastorno de pánico y agorafobia, se asignarán ambos diagnósticos.

Ambos trastornos no están relacionados en el DSM-V como ocurría en el DSM-IV TR, sino que son dos diagnósticos distintos, con criterios separados. Este cambio pone de manifiesto que muchas personas con agorafobia no tienen síntomas de pánico. Por lo que la agorafobia ha quedado como un trastorno que puede o no ser comórbido con el Trastorno de Pánico (TP). En los nuevos criterios del DSM-V aparece una nota que plantea que, si una persona cumple los criterios para el trastorno de pánico y agorafobia, se asignaran los dos diagnósticos diferenciados.

Si nos centramos en el Trastorno de Pánico (TP), tal como hemos comentado unas líneas más arriba, en el DSM-5 desaparecen los diagnósticos de TP con agorafobia y TP sin agorafobia.

 

Criterios Diagnósticos del Trastorno de Pánico:

  1. Ataques de pánico imprevistos recurrentes. Un ataque de pánico es la aparición súbita de miedo intenso o de malestar intenso que alcanza su máxima expresión en minutos y durante este tiempo se producen cuatro (o más) de los síntomas siguientes:

Nota: La aparición súbita se puede producir desde un estado de calma o desde un estado de ansiedad.

  1. Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardiaca.
  2. Sudoración.
  3. Temblor o sacudidas.
  4. Sensación de dificultad para respirar o de asfixia.
  5. Sensación de ahogo.
  6. Dolor o molestias en el tórax.
  7. Náuseas o malestar abdominal.
  8. Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo.
  9. Escalofríos o sensación de calor.
  10. Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo).
  11. Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo).
  12. Miedo a perder el control o de “volverse loco.”
  13. Miedo a morir.
  14. Al menos a uno de los ataques le ha seguido un mes (o más) de uno o los dos hechos siguientes:
  15. Inquietud o preocupación continua acerca de otros ataques de pánico o de sus consecuencias (p. ej., pérdida de control, tener un ataque de corazón, “volverse loco”).
  16. Un cambio significativo de mala adaptación en el comportamiento relacionado con los ataques (p. ej., comportamientos destinados a evitar los ataques de pánico, como evitación del ejercicio o de las situaciones no familiares).
  17. La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a otra afección médica (p. ej., hipertiroidismo, trastornos cardiopulmonares).
  18. La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental (p. ej., los ataques de pánico no se producen únicamente en respuesta a situaciones sociales temidas, como en el trastorno de ansiedad social; en repuesta a objetos o situaciones fóbicas concretos, como en la fobia específica; en respuesta a obsesiones, como en el trastorno obsesivo-compulsivo; en respuesta a recuerdos de sucesos traumáticos, como en el trastorno de estrés postraumático; o en respuesta a la separación de figuras de apego, como en el trastorno de ansiedad por separación).

 

Tratamientos basados en la evidencia empírica (TBE) para este trastorno:

La mayor evidencia empírica de la que disponemos en cuanto a tratamientos para el Trastorno de Pánico es la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), además hay otras formas de psicoterapia como la Terapia Psicodinámica, Terapia de Apoyo, Psicoeducación y enfoques basados en Mindfulness. Además, contamos con varios protocolos diseñados específicamente para el TP, como el Programa de Tratamiento del Control del Pánico (TCP) del grupo de Barlow y el Programa de Terapia Cognitiva (TC) del grupo de Clark, ambos están validados empíricamente por la American Psychological Association.

Sin entrar en demasiado detalle, de forma general se podrá trabajar distintos aspectos, como, por ejemplo:

  • Llevar a cabo una buena psicoeducación, donde se abordarán aspectos tales como en que consiste el Trastorno de Pánico y Trastorno de Agorafobia junto con los Ataques de Pánico, explicación sobre los síntomas fisiológicos que el paciente experimenta, etc.
  • Relajación muscular, invitar al paciente a comprender la importancia de llevar a cabo una buena relajación muscular, entrenar al paciente en los ejercicios requeridos para llevar a término dicha relajación, etc.
  • Respiración antipánico, explicarle el sentido de la respiración antipánico y entrenamiento de la misma para que el paciente pueda ponerla en práctica antes un posible ataque de pánico.
  • Intervención cognitiva, se trabaja con los pensamientos del paciente, pensamientos anticipatorios al ataque de pánico, pensamientos rumiativos, etc.
  • Exposición interoceptiva, en este paso se trabaja con el paciente la exposición a los síntomas que normalmente experimenta ante un ataque de pánico tales como sudoración, aumento del ritmo cardiaco, sensación de mareo, de ahogo. El paciente se expone mediante unos ejercicios llevados a cabo en consulta que provocan las mismas sensaciones que las que el paciente tiene cuando manifiesta tener un ataque de pánico.
  • Exposición a situaciones agorafóbicas, en este caso se expondría al paciente a situaciones o lugares que le provoque miedo, como pueden ser ir en un trasporte público (autobús o metro), hacer cola en un supermercado, los espacios abiertos, los espacios cerrados.

 

Referencias Bibliográficas

American Psychiatric Association., Kupfer, D. J., Regier, D. A., Arango López, C., Ayuso-Mateos, J. L., Vieta Pascual, E., & Bagney Lifante, A. (2014). DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5a ed.).

Barlow, D. H., & Cerny, J. A. (1988). Psychological treatment of panic. Guilford Press.

Barlow, D. H. (2004). Psychological treatments. American psychologist, 59(9), 869.

Barlow, D. H. (2013). Anxiety and its disorders: The nature and treatment of anxiety and panic. Guilford Publications.

López, A. B. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para la agorafobia. Psicothema, 13(3), 453-464.


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Antes de hablar de la intervención resulta fundamental tener claro la gran diversidad que se ha comentado que existe, en el anterior artículo, en dicho trastorno.

Esta diversidad es la que va a guiar el proceso de intervención. Desde nuestra formación académica se nos advierte de la importancia de crear un proceso terapéutico que realmente este fundamentado en la individualización del tratamiento. Sin embargo, la experiencia y abundante literatura acerca de los trastornos psicológicos permite que en ocasiones el profesional pueda aplicar técnicas, manuales, o programas de manera similar a los distintos pacientes; al igual que durante nuestro proceso formativo se nos ha destacado la importancia de buscar una motivación real en el paciente. Cuando se habla de TEA, tenemos que tener en cuenta que hablamos de menores, cuyos intereses son restringidos; por tanto, nuestra intervención debe basarse justamente en crear un programa cuya base sea dicho interés.

Por ejemplo, un chico con TEA que tenga un interés superior en todo lo relacionado con los coches puede orientarnos en crear programas específicos para mejorar atención, motricidad, lectoescritura… basado en material de medios de transporte. Buscando siempre que el menor haga una tarea motivadora para él, pero que al mismo tiempo consiga superar nuestros objetivos de tratamiento.

Es por este motivo, que los profesionales dedicados al TEA requieren de una alta creatividad y paciencia, ya que requiere de numeroso material que quizás sirva para un solo chico.

En Albanta Logopedia y Psicologóa pensamos que la intervención, al igual que en el resto de trastornos, debe basarse en potenciar los puntos fuertes de estos sujetos permitiendo mejorar sus dificultades. Es bien conocido por todos, que las personas con TEA tienen mejor procesamiento visual que verbal, de este modo desde que son pequeños se potencia las explicaciones, normas, agendas a nivel visual; no pretendiendo que se creen frases eternas transcritas de forma visual, sino imágenes funcionales que le permitan entender mejor qué está pasando a su alrededor.

Incluso la comunicación, se fomenta de forma visual. La logopedia tiene una labor fundamental dentro de este ámbito, desde atención temprana, los profesionales deben propiciar que el menor aumente su intencionalidad comunicativa, quizás al inicio simplemente se busca que el menor coja la mano de su madre y la acerque hacia el juguete que no alcanza, pero que sin duda es un proceso comunicativo.

En ocasiones, los sujetos con TEA presentan alteraciones en el lenguaje verbal es por esto que los logopedas incorporar sistemas de comunicación aumentativos o alternativos, a través de las imágenes. Como su propio nombre indica, la función de este sistema es aumentar el lenguaje o potenciarlo, así como en el caso de los sujetos no verbales conseguir que comuniquen sus intereses, sentimientos… Es importante, que la sociedad también abra su mente respecto a este tema, ya que en ocasiones pensamos que una persona que no controle la comunicación verbal no puede comunicarse obviando otros medios de comunicación que sin duda resultan funcionales.

Resulta complicado determinar qué áreas deben ser tratadas en sujetos con TEA, pero de forma general se puede concretar algunas de las que tratamos en Albanta Logopedia y Psicología:

  • Aspectos sociales, es importante crear historias sociales con apoyos visuales que muestren una explicación de cómo debe comportarse el sujeto ante determinadas situaciones de la vida diaria. Los sujetos con TEA quieren relacionarse con su medio, pero en ocasiones presentan grandes dificultades en cuánto no entienden qué pasa o cómo deben reaccionar.
  • Procesos cognitivos, como atención, teoría de la mente, …
  • Regulación emocional, que identifiquen, expresen de forma adecuada tanto sus emociones como las del resto.
  • Potenciar actividades de juego, qué entiendan el juego simbólico, funcional, así como compartan el juego con sus iguales.
  • Fomentar y potenciar la comunicación, verbal y no verbal.
  • Mejorar la expresión verbal.
  • Aspectos académicos.
  • Actividades de la vida diaria.

Estos entre otros muchos ámbitos deben ser objeto de intervención en dicho trastorno, ámbitos que cualquier sujeto neurotipico también debe trabajar, pero en el caso de los sujetos con TEA es importante que todo el material este adaptado en bases a sus necesidades de apoyo pertinentes.


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Trastorno del Espectro Autista (TEA)

Actualmente, no existen censos o estudios oficiales que otorguen información acerca de la prevalencia actual de TEA en España, pero es cierto que los profesionales del ámbito sanitario alertan sobre un posible aumento de los casos detectados y diagnosticados, rompiendo ciertos mitos que hasta el momento existían como que existe una mayor prevalencia de dicho trastorno en varones respecto a mujeres. Según Autism-Europe (2015) se considera que existe una proporción de 1 caso de TEA cada 100 nacimientos. Sin embargo, estos valores se quedan cortos en comparación con otros estudios recientes, por ejemplo, el Centro para el Control y prevención de Enfermedades, estiman una prevalencia que 1 de cada 59 niños en EEUU presenta dicho trastorno.

El diagnóstico suele aparecer en torno a los dos años de vida, siendo prolongable hasta incluso la edad adulta. ¿Por qué ocurre eso? Hablar de autismo requiere hablar de una gran diversidad de posibles manifestaciones, es lo que hace del autismo un trastorno complicado de definir o identificar, pero tan fascinante para la mayoría de los profesionales entregados a este ámbito.

Sería absurdo hablar de un patrón de comportamiento común en toda la humanidad, al igual que resulta absurdo pretender que todas las personas que presenten TEA tengan el mismo comportamiento, personalidad e intereses.

Es común encontrar afirmaciones como que las personas con TEA presentan aislamiento social, rechazo al contacto, conductas agresivas o que tienen discapacidad intelectual asociada, como en la mayoría de los casos las afirmaciones que se basan en generalizaciones son falsas.

Es obvio, que desde la sanidad se pretenda crear un esquema básico que recoja ciertas características comunes en estos sujetos, pero la presencia de algunas de estas características de forma aislada no conlleva a tener TEA, así como todas las personas que tienen TEA no presentan dificultad en todos los ámbitos que a continuación se mencionan:

Según el DSM 5 y de forma resumida, las principales características del TEA son:

  • Deficiencias persistentes en la comunicación social y en la interacción social en diversos contextos (Contacto visual, acercamiento social “anormal”, dificultades para ajustar el comportamiento en diversos contextos sociales…).
  • Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades (Movimientos, utilización de objetos o habla estereotipados o repetitivos, inflexibilidad de rutinas, intereses muy restringidos y fijos que son anormales en cuanto a su intensidad o foco de interés, hiper- o hiporreactividad a los estímulos sensoriales o interés inhabitual por aspectos sensoriales del entorno…).
  • Dicho trastorno aparece desde las primeras fases del desarrollo.

Especificar si:

  • Con o sin déficit intelectual acompañante.
  • Con o sin deterioro del lenguaje acompañante.

Como se puede observar las características engloban comportamientos bastantes generales, mostrando una gran diversidad si mostramos las posibles combinaciones de las mismas.

Es importante que antes de mostrar prejuicios o ciertas ideas arcaicas, se tengan un acercamiento real a estos sujetos porque sin duda conocer de cerca personas con TEA nos ayude a entender la gran diversidad y el gran error de la generalización de patrones.


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12 noviembre, 2018 Psicologia Clínica

A mediados de este año 2018 la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentaba la undécima edición de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE-11), en la que se incluían numerosas novedades, entre ellas, la incorporación del trastorno por videojuegos (“Gaming disorder”) –referido al uso de juegos digitales o videojuegos, ya sea mediante conexión a Internet o sin ella-, dentro del epígrafe de trastornos debidos a comportamientos adictivos.

Por este motivo, el Instituto de la Mente Infantil (Child Mind Institute) -organización estadounidense sin ánimo de lucro, cuyo fin es el de facilitar las vidas de los niños y las familias que lidian con la salud mental y los trastornos del aprendizaje-, ha publicado un artículo a través del cual aborda esta problemática, analizando los motivos por los que algunos videojuegos crean adicción y estableciendo una serie de recomendaciones para padres sobre límites de uso.

El Instituto advierte del fuerte atractivo que tienen estas recompensas sorpresa para los niños.

Otra característica que desencadena el impulso de continuar el juego es el efecto near-miss (“casi ganancias”), una estrategia que induce un sesgo cognitivo en la persona: al hacerle creer que ha estado a punto de ganar –mostrándole sus fallos y los puntos que ha obtenido-, siente que terminará ganando si continúa jugando.

Asimismo, uno de los mayores atractivos de los videojuegos es su componente social: los niños pueden jugar en tiempo real con uno o varios amigos a la vez, lo que incrementa su nivel de diversión. Sin embargo, esto puede generar otros problemas, como por ejemplo, el sentimiento de exclusión al no haber podido jugar a la hora establecida por el resto de jugadores.

Dado todo lo anterior, el Instituto pone de relieve la dificultad que supone detener el juego, por lo que señala la necesidad de establecer ciertos límites. En esta línea, establece un listado de acciones que los niños no pueden perderse y cuyo cumplimiento deben garantizar los padres:

– Salir e interactuar con los amigos en la vida real.

– Participar en las actividades extraescolares que les gusta.

– Mantenerse al día con las clases y realizar los deberes escolares.

– Fomentar relaciones positivas con todos los miembros de la familia.

– Dormir la cantidad de horas suficientes.

Un tiempo de juego saludable sería aquel que no interrumpa ninguna de estas acciones. Por ejemplo, dos horas durante el fin de semana, o los días en los que no hay colegio. También entre semana podrían jugar una menor cantidad de tiempo, tal vez media hora por la tarde noche, siempre que hayan realizado sus tareas primero, y con supervisión de los padres.

Otro aspecto que los padres deben controlar es el comportamiento de sus hijos e hijas cuando juegan a videojuegos, especialmente los sociales. En este contexto, cuando los niños se sienten competitivos -o menospreciados- y su adrenalina aumenta, pueden reaccionar de forma exagerada y decir cosas que normalmente no dirían cara a cara. Palabras malsonantes e insultos entre amigos, puede ser una actitud demasiado frecuente en estos casos.

A este respecto, el Instituto indica la relevancia de que los niños comprendan que las normas de conducta en la vida diaria son las mismas en los videojuegos. Es de especial importancia, dado que los hábitos que se desarrollan al jugar, pueden generalizarse en otros entornos, como la escuela.

El artículo concluye poniendo el foco, una vez más, en la relevancia de establecer límites claros desde el principio y hacer que se cumplan.

Fuente: Child Mind Institute


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11 noviembre, 2018 Logopedia Clínica

La afasia es un trastorno causado por lesiones en las partes del cerebro que controlan el lenguaje. Puede dificultar la lectura, la escritura y expresar lo que se desea decir. Es más común en los adultos que sufrieron un derrame cerebal. Otras causas pueden ser los tumores cerebrales, las infecciones, las lesiones y la demencia. El tipo de problema que tenga y la gravedad dependerán de la parte del cerebro que sufrió el daño y de la magnitud del mismo.

Existen cuatro tipos principales:

  • Afasia expresiva: el paciente sabe lo que quiere decir, pero tiene dificultad para decirlo o escribirlo
  • Afasia receptiva: se escucha la voz o puede leer un impreso, pero no le encuentra sentido a lo que lee o escucha
  • Afasia anómica: tiene dificultad para usar las palabras correctas para describir objetos, los lugares o los eventos
  • Afasia global: el paciente no puede hablar, entender lo que se le dice, leer o escribir

Algunas personas se recuperan de una afasia sin tratamiento. Sin embargo, la mayoría necesita terapia del lenguaje lo antes posible.

En Albanta Logopedia y Psicología contamos con un equipo interdisciplinar compuesto por especialistas en Logopedia y Psicología dispuestos a ayudarte.

Más información


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11 noviembre, 2018 Psicologia Clínica

Según el DSM 5 el Trastorno Obsesivo Compulsivo se define por la presencia de obsesiones, compulsiones o ambas:

Las obsesiones se definen por (1) y (2):

  1. Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan, en algún momento durante el trastorno, como intrusas o no deseadas, y que en la mayoría de los sujetos causan ansiedad o malestar importante.
  2. El sujeto intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o neutralizarlos con algún otro pensamiento o acto (es decir, realizando una compulsión).

Las compulsiones se definen por (1) y (2):

  1. Comportamientos (p. ej., lavarse las manos, ordenar, comprobar las cosas) o actos mentales (p. ej., rezar, contar, repetir palabras en silencio) repetitivos que el sujeto realiza como respuesta a una obsesión o de acuerdo con reglas que ha de aplicar de manera rígida.
  2. El objetivo de los comportamientos o actos mentales es prevenir o disminuir la ansiedad o el malestar, o evitar algún suceso o situación temida; sin embargo, estos comportamientos o actos mentales no están conectados de una manera realista con los destinados a neutralizar o prevenir, o bien resultan claramente excesivos.

Nota: Los niños de corta edad pueden no ser capaces de articular los objetivos de estos comportamientos o actos mentales.

  1. Las obsesiones o compulsiones requieren mucho tiempo (p. ej., ocupan más de una hora diaria) o causan malestar clínicamente significativo.

Trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados significativos o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

  1. Los síntomas obsesivo-compulsivos no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) o a otra afección médica.
  2. La alteración no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental (p. ej., preocupaciones excesivas, como en el trastorno de ansiedad generalizada; preocupación por el aspecto, como en el trastorno dismórfico corporal; dificultad de deshacerse o renunciar a las posesiones, como en el trastorno de acumulación; arrancarse el pelo, como en la tricotilomanía [trastorno de arrancarse el pelo]; rascarse la piel, como en el trastorno de excoriación [rascarse la piel]; estereotipias, como en el trastorno de movimientos estereotipados; comportamiento alimentario ritualizado, como en los trastornos alimentarios; problemas con sustancias o con el juego, como en los trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos; preocupación por padecer una enfermedad, como en el trastorno de ansiedad por enfermedad; impulsos o fantasías sexuales, como en los trastornos parafílicos; impulsos, como en los trastornos perturbadores, del control de los impulsos y de la conducta; rumiaciones de culpa, como en el trastorno de depresión mayor; inserción de pensamientos o delirios, como en la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos; o patrones de comportamiento repetitivo, como en los trastornos del espectro del autismo).

Existen varios tipos:

Con introspección buena o aceptable: El sujeto reconoce que las creencias del trastorno obsesivo-compulsivo son claramente o probablemente no ciertas o que pueden ser ciertas o no.

Con poca introspección: El sujeto reconoce que las creencias del trastorno obsesivo-compulsivo son claramente o probablemente no ciertas o que pueden ser ciertas o no.

Con ausencia de introspección/con creencias delirantes: El sujeto está completamente convencido de que las creencias del trastorno obsesivo-compulsivo son ciertas.

Además hay que tener presente si:

El sujeto tiene una historia reciente o antigua de un trastorno de tics.

Existen diferentes tipos de obsesiones y compulsiones, veamos algunas de ellas:

Contaminación: Miedo a ser contagiado o sufrir consecuencias por contacto con sustancias, personas, sangre, enfermedades, bacterias…

Obsesiones: «Me van a contagiar si toco…» «Habré tocado algo sucio…»

Compulsiones: Lavado excesivo manos o cuerpo. Evitación de contacto. Lavado excesivo de objeto, y/0 utilización de agentes corrosivos Consultas y pruebas médicas. Comprobaciones de salud propias.

Orden: Pensamientos sobre que todo tiene que estar en un lugar o hacer las cosas de determinada forma.

Obsesiones: «Tengo que cepillarme el pelo 78 veces para que este bien» «Debo comprobar que he dejado el… en su sitio»

Compulsiones: Re-aseguración. Comprobación de que se han dejado las cosas en su sitio. Vuelta a hacer algo si no se ha hecho un número de veces.

Religión: Miedo a hacer algo negativo que ponga en duda su creencia o su buen hacer ante su Dios.

Obsesiones: «Estoy dudando si existe Dios…”

Compulsiones: Rezar. Penitencias.

Muerte o daño: Miedo a hacer daño a otros o sí mismos.

Obsesiones: «Ver un cuchillo y pensar a ver si voy a clavárselo a…»

Compulsiones: Re-aseguración: comprueban que no han hecho daño. Evitar quedarse a solas con alguien.

Sexuales: Miedo a perder el control y hacer algo a nivel sexual

Obsesiones: «A ver si voy a ser homosexual» «Me he insinuado a mi…» «A ver si voy a forzar sexualmente a alguien»

Compulsiones: Evitación de personas. Comprobación de que no han hecho nada. Comprobación gustos sexuales.

Acumulación: Miedo a tirar algo valioso o ser pobres.

Obsesiones: «Voy a guardar esto no vaya a ser que lo necesite o a ver si va a ser importante»

Compulsiones: Evitan tirar cosas. Acumulación.

En clínica Albanta Psicología y Logopedia trabajamos con las siguientes técnicas para intervenir este trastorno:

  • Exposición más prevención de respuesta

En vivo

En imaginación

Autoexposición

Prevención de respuesta

  • Reestructuración cognitiva
  • Experimentos conductuales
  • Autoinstrucciones
  • Habituación
  • Detención del pensamiento
  • Prevención de recaídas

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AULA NESPLORA

Albanta Logopedia y Psicología cuenta con el test más completo para la evaluación de los procesos atencionales.

Nesplora Aula es la única prueba fiable, validada y normalizada que utiliza la realidad virtual para evaluar la atención, el nivel de alerta, el control de impulsos y el nivel de actividad en una clase simulada.

 

 

¿POR QUÉ ES EL MEJOR?

Entorno ecológico

El entorno virtual de Nesplora Aula simula una clase. Mientras el niño completa el test, se le presentan una serie de distractores auditivos y visuales similares a los que encontraría en un colegio real. Esto ofrece al niño una serie de condiciones muy similares a aquellas a las que se enfrenta en su día a día.

Perfil atencional exhaustivo

Nesplora Aula se completa en 20 minutos sin la necesidad de directrices por parte del clínico.

A diferencia de otras medidas CPT, Nesplora Aula evalúa errores de comisiones y omisiones mientras la mirada del/a niño/a está dirigida a los estímulos.

Se presentan diferentes estímulos auditivos y visuales en presencia y ausencia de distractores.

Nesplora Aula mide con efectividad:

  • Atención sostenida
  • Atención auditiva y visual
  • Impulsividad
  • Actividad motora
  • Tendencia a la distracción
  • Velocidad de procesamiento

Control de la actividad motora

Las gafas 3D de Nesplora Aula realizan un seguimiento de la mirada y recogen todo el movimiento de la cabeza durante el test. Si la mirada del niño se desvía de la pizarra, Nesplora Aula recoge esa información, permitiendo al clínico evaluar el grado de respuesta pobre por no haber mirado a los estímulos.

Rendimiento por tarea

Nesplora Aula ofrece resultados diferenciados en su informe en base al tipo de tarea llevada a cabo, ayudando al clínico a establecer comparaciones entre la primera prueba (tarea X-NO) y la segunda (tarea X). Esto le permite recopilar la información para determinar si el niño muestra peor desempeño en entornos más estimulantes (tarea X-NO), o en entornos con muy baja estimulación (tarea X), o si muestra problemas de adaptación cuando se cambia de una tarea a la otra (capacidad de autorregulación del/a niño/a).

Rendimiento por modalidad sensorial

El informe de Nesplora Aula ofrece resultados diferenciados según las respuestas de los estímulos auditivos y visuales del niño. Esta información puede usarse para guiar el tratamiento, su planificación y monitorización.

Ejecución con y sin distractores

Ofrece resultados diferenciados con o sin distractores. Esto ayuda al clínico a conocer mejor el entorno de rendimiento óptimo para cada niño/a.

Precisión: 93.5%                 Sensibilidad: 95.2%            Especificidad: 91.9%

Nesplora Aula tiene una muestra normativa de aproximadamente 1,500 niños de entre 6 y 16 años.

Ver vídeo en:


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1 noviembre, 2018 Psicologia Clínica0

La Depresión se caracteriza por la presencia de una sintomatología asociada caracterizada por un estado de ánimo depresivo o pérdida de interés o placer. Que se manifiesta en un estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, una marcada disminución del interés o del placer en todas, o casi todas, las actividades durante la mayor parte del día, la pérdida significativa de peso sin estar a dieta o aumento significativo, o disminución o aumento del apetito, insomnio o hipersomnia, agitación o retraso psicomotores, fatiga o pérdida de energía, sentimientos de desvalorización o de culpa excesiva o inapropiada, una menor capacidad de pensar o concentrarse, o indecisión, pensamientos recurrentes de muerte, entre otros.

  • 1) Para el tratamiento de la Depresión unipolar (distimia y depresión mayor), las terapias más utilizadas son:
    • A) Terapia cognitiva (Beck ,1979) Los Objetivos de la intervención son:
      • (1) Reducir la sintomatología depresiva
      • (2) Enseñar a la persona a detectar y modificar sus pensamientos automáticos negativos y las distorsiones cognitivas (pensamientos distorsionados) que están en la base de su malestar.
      • (3) Identificación y modificación de las creencias subjetivas que hacen vulnerable al sujeto a padecer depresión.
    • B) Por otra parte tenemos la Terapia conductual de la depresión unipolar (Lewinsohn y cols. 1976) Los objetivos de la intervención son :
      • (1) Reducir la sintomatología depresiva.
      • (2) Enseñar a la persona a observar y planificar sus actividades agradables y manejar las desagradables
      • (3) Enseñar a la persona habilidades sociales para aumentar la gama de interacciones agradables, el manejo de problemas y la reducción de la vulnerabilidad depresiva
  • 2) De otro lado para el Trastorno bipolar (psicosis maniaco-depresiva)
    • – Terapia cognitiva-conductual (Basco y Thase, 1997)
    • – Los Objetivos de la intervención son:
      • (1) Educación del paciente y familia en la enfermedad.
      • (2) Aprender a detectar tempranamente los síntomas.
      • (3) Mejorar la adherencia al tratamiento psicofarmacológico.
      • (4) Detectar y modificar cogniciones (pensamientos) inadecuadas.
      • (5) Desarrollar habilidades conductuales para el manejo del estrés, resolución de problemas y comunicación.

BIBLIOGRAFIA :

  • -Beck ,A.T y cols : Terapia cognitiva de la depresión. Ed. DDB, 1979.
  • -Freeman, A y Carol, L :Terapia cognitiva de la depresión. En V.E.Caballo : Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicologicos. Volumen 1, Ed.Siglo XXI, 1997
  • -Lewinshon, P y cols : Tratamiento conductual de la depresión unipolar. En V.E.Caballo : Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Volumen 1. Ed. Siglo XXI, 1997
  • -Ramirez-Basco, M y Thase, M : Tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos bipolares. En V.E.Caballo : Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Volumen 1. Ed. Siglo XXI, 1997.

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