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10 diciembre, 2018 Psicologia Clínica

TRASTORNO DE ANSIEDAD POR SEPARACIÓN

Es un trastorno de ansiedad que se presenta en general en niños y adolescentes, caracterizado por un ansiedad excesiva cuando no están con las principales personas a quienes están apegados, como los padres, los cuidadores o la pareja cuando es el caso, llegando a ser incapaces de quedarse solos, ir a la escuela o a algún otro lugar sin compañía. Estos chicos buscan estar siempre cerca de sus padres o cuidadores por miedo a la separación, pues temen que ocurra algo catastrófico como la muerte, un secuestro o un accidente grave, temas de los cuales frecuentemente presentan pesadillas.

Aunque en el desarrollo normal estas características pueden aparecer, inician alrededor de los 7 meses de edad, alcanzan su mayor intensidad después del primer año de vida y van disminuyendo alrededor de los 2 años y medio de edad. Cuando ocurre después de esta etapa se considera anormal.

A continuación se describen los criterios diagnósticos del DSM-5:

  • Miedo o ansiedad excesiva e inapropiada para el nivel de desarrollo del individuo, concerniente a su separación de aquellas personas por las que siente apego. Se pone de manifiesto por al menos tres de las siguientes circunstancias:
    • Malestar excesivo y recurrente cuando se prevé o se vive una separación del hogar o de las figuras de mayor apego.
    • Preocupación excesiva y persistente por la posible pérdida de las figuras de mayor apego o de que estas puedan sufrir un posible daño, como una enfermedad, calamidades o muerte.
    • Preocupación excesiva y persistente por la posibilidad de que un acontecimiento adverso (por ejemplo, perderse, ser raptado, tener un accidente, enfermar…) cause la separación de una figura de gran apego.
    • Resistencia o rechazo persistente a salir lejos de casa, a la escuela, al trabajo o a otro lugar por miedo a la separación.
    • Miedo excesivo y persistente o resistencia a estar solo o sin las figuras de mayor apego en casa o en otros lugares.
    • Resistencia o rechazo persistente a dormir fuera de casa o a pasar la noche sin estar cerca de una figura de gran apego.
    • Pesadillas repetidas sobre el tema de la separación.
    • Quejas repetidas de síntomas físicos (por ejemplo, dolor de cabeza, dolor de estómago, náuseas o vómitos) cuando se produce o se prevé la separación de las figuras de mayor apego.
  • El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente dura al menos cuatro semanas en niños y adolescentes y típicamente seis o más meses en adultos.
  • La alteración causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, académico, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  • La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental.

Tratamiento

El tratamiento de los trastornos de ansiedad en niños y adolescentes suele administrarse a través de paquetes de intervención cognitivo-conductual; esta estrategia ha demostrado validez empírica. Sin embargo, la intervención deberá adaptarse al nivel de desarrollo cognitivo del niño y a sus características individuales. La familia será otro bastón importante dentro de la intervención psicológica.

Los paquetes de intervención cognitivo-conductual suelen incluir los siguientes componentes:

  • Entrenamiento en relajación
  • Exposición progresiva hacia los estímulos o situaciones estresantes (desensibilización sistemática, exposición, implosión…).
  • Modelado y entrenamiento en habilidades sociales.
  • Técnicas de condicionamiento operante.
  • Reestructuración cognitiva.
  • Estrategias de resolución de problemas.

Con respecto de las técnicas de intervención conductual, se describen la continuación las más utilizadas en niños y adolescentes:

La desensibilización sistemática consiste en exponer al sujeto ante la situación que le crea la ansiedad. Se hace de forma progresiva, de tal manera que al principio se le hace imaginar la situación o estímulo para llegar a exponerlo ante él. Junto con esta exposición se le aplica otro estímulo positivo para que asocie dicha situación a algo bueno.

Las técnicas de exposición consisten en enfrentar al sujeto de forma prolongada ante el estímulo o situación que le crea la ansiedad para que se produzca una respuesta de habituación. Por otro lado, el modelado se lleva a cabo siguiendo el procedimiento que se describe a continuación: al sujeto que sufre la ansiedad se le enseña de manera real, a través de vídeos, de dibujos o incluso de manera imaginada, cómo otras personas se enfrentan positivamente al estímulo o a la situación que le crea la ansiedad. De esta manera se dará un aprendizaje positivo de enfrentamiento.

Las técnicas de manejo de contingencias consisten en la entrega al sujeto de refuerzos positivos cuando se le expone ante el estímulo o la situación que le crea la ansiedad, los cuales se le retiran cuando no accede a exponerse.

Por último, las técnicas de autocontrol consisten en enseñar al sujeto algunas estrategias para enfrentarse de forma positiva a las situaciones que le crean ansiedad controlando las respuestas fisiológicas que le provoca.

En los casos en los que la evitación forme parte de los factores de mantenimiento del trastorno se incluirán técnicas de exposición. Será necesario graduar la exposición a la ansiedad para evitar la sensibilización ante el estímulo y no su habitación.

Por último, el establecimiento de un vínculo terapéutico seguro es una de las principales garantías de éxito de la terapia en trastornos de ansiedad, dadas las características de vulnerabilidad de los niños y adolescentes con este tipo de trastornos. Es también de utilidad aplicar otro tipo de estrategias, como técnicas proyectivas o el uso del juego simbólico, sobre todo en niños que no tienen un buen desarrollo del lenguaje.


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2 diciembre, 2018 Sin categoría

Trastorno de Pánico con o sin Agorafobia:  Criterios diagnósticos según DSM-V y tratamientos basados en la evidencia empírica (TBE).

 

La característica principal de los Trastornos de Pánico (TP) es la aparición de crisis de angustia o ataques de pánico recurrentes. A continuación, se explicarán las principales características del ataque de pánico, la agorafobia y el trastorno de pánico tomando como referencia las aportaciones de la última versión del Manual Diagnostico y Estadístico de los trastornos mentales, comúnmente conocido como DSM-V.

El Ataque de Pánico (AP) según el DSM-V se caracteriza por la presencia temporal o aislada de miedo o de malestar intenso, acompañado al menos de cuatro de los siguientes síntomas físicos y cognitivos: 1) Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardíaca; 2) Sudoración; 3) Temblor o sacudidas; 4) Sensación de dificultad para respirar o de asfixia; 5) Sensación de ahogo; 6) Dolor o molestias en el tórax; 7) Náuseas o malestar abdominal; 8) Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo; 9) Escalofríos o sensación de calor; 10) Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo); 11) Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo); 12) Miedo a perder el control o de “volverse loco”; 13) Miedo a morir.

Los Ataques de Pánico (AP) se pueden producir en el contexto de cualquier trastorno de ansiedad, así como en otros trastornos mentales y en algunas afecciones médicas. Por ello que es necesario anotarlo como un especificador. Por el contrario, el diagnóstico del Trastorno de Pánico no se utiliza como especificador ya que la presencia de un ataque de pánico esta englobada en los criterios para el trastorno.

Siguiendo con las consideraciones del DSM-V en torno al Ataque de Pánico (AP) hay que mencionar que este está definido como: la aparición súbita de miedo intenso o de malestar intenso que alcanza su máxima expresión en minutos y durante ese tiempo se producen al menos 4 de los síntomas mencionados en párrafos superiores. Además, añade la nota de que “La aparición súbita se puede producir desde un estado de calma o desde un estado de ansiedad”. Otra novedad de DSM-V con respecto al anterior manual es que tiene una mayor consideración sobre los aspectos culturales.

Criterios Diagnósticos para el especificador de Ataque de Pánico:

Nota: Los síntomas se presentan con el propósito de identificar un ataque de pánico. El ataque de pánico no es un trastorno mental y no se puede codificar. Los ataques de pánico se pueden producir en el contexto de cualquier trastorno de ansiedad, así como en otros trastornos mentales y en algunas afecciones médicas. Cuando se identifica la presencia de un ataque de pánico, se ha de anotar como un especificador (p.ej. “trastornos de estrés postraumático con ataque de pánico”). En el Trastorno de pánico la presencia de un ataque de pánico está contenida en los criterios para el trastorno y el ataque de pánico no se utiliza como un especificador.

La aparición súbita de miedo intenso o de malestar intenso que alcanza su máxima expresión en minutos y durante este tiempo se producen cuatro (o más) de los síntomas siguientes:

Nota: la aparición súbita se puede producir desde un estado de calma o desde un estado de ansiedad.

  1. Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardiaca.
  2. Sudoración.
  3. Temblor o sacudidas.
  4. Sensación de dificultad para respirar o de asfixia.
  5. Sensación de ahogo.
  6. Dolor o molestias en el tórax.
  7. Náuseas o malestar abdominal.
  8. Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo.
  9. Escalofríos o sensación de calor.
  10. Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo).
  11. Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo).
  12. Miedo a perder el control o a “volverse loco.”
  13. Miedo a morir.

Nota: se pueden observar síntomas específicos de la cultura. Estos síntomas no se cuentan como uno de los cuatro síntomas requeridos.

Por su parte la Agorafobia es otro trastorno que tradicionalmente ha estado muy relacionado con el Trastorno de Pánico (TP). Este trastorno se caracteriza por la ocurrencia de ansiedad al encontrarse en situaciones en la que escapar resulta muy difícil o podría no disponer de ayuda si aparecieran los síntomas del Trastorno de Pánico. Una novedad del DSM-V es que la agorafobia se ha eliminado como síndrome y se ha establecido como trastorno.

 

Criterios Diagnósticos para la Agorafobia:

  1. Miedo o ansiedad intensa acerca de dos (o más) de las cinco situaciones siguientes:
  2. Uso del transporte público (p. ej., automóviles, autobuses, trenes, barcos, aviones).
  3. Estar en espacios abiertos (p. ej., zonas de estacionamiento, mercados, puentes).
  4. Estar en sitios cerrados (p. ej., tiendas, teatros, cines).
  5. Hacer cola o estar en medio de una multitud.
  6. Estar fuera de casa solo.
  7. El individuo teme o evita estas situaciones debido a la idea de que escapar podría ser difícil o podría no disponer de ayuda si aparecen síntomas tipo pánico u otros síntomas incapacitantes o embarazosos (p. ej., miedo a caerse en las personas de edad avanzada; miedo a la incontinencia).
  8. Las situaciones agorafóbicas casi siempre provocan miedo o ansiedad.
  9. Las situaciones agorafóbicas se evitan activamente, requieren la presencia de un acompañante o se resisten con miedo o ansiedad intensa.
  10. El miedo o la ansiedad es desproporcionado al peligro real que plantean las situaciones agorafóbicas y al contexto sociocultural.
  11. El miedo, la ansiedad o la evitación es continuo, y dura típicamente seis o más meses.
  12. El miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  13. Si existe otra afección médica (p. ej., enfermedad intestinal inflamatoria, enfermedad de Parkinson), el miedo, la ansiedad o la evitación es claramente excesiva.
  14. El miedo, la ansiedad o la evitación no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental, por ejemplo, los síntomas no se limitan a la fobia específica, a la situación; no implican únicamente situaciones sociales (como en el trastorno de ansiedad social) y no están exclusivamente relacionados con las obsesiones (como en el trastorno obsesivo compulsivo), defectos o imperfecciones percibidos en el aspecto físico (como en el trastorno dismórfico corporal), recuerdo de sucesos traumáticos (como en el trastorno de estrés postraumático) o miedo a la separación (como en el trastorno de ansiedad por separación).

Nota: se diagnostica agorafobia independientemente de la presencia de trastorno de pánico. Si la presentación en un individuo cumple los criterios para el trastorno de pánico y agorafobia, se asignarán ambos diagnósticos.

Ambos trastornos no están relacionados en el DSM-V como ocurría en el DSM-IV TR, sino que son dos diagnósticos distintos, con criterios separados. Este cambio pone de manifiesto que muchas personas con agorafobia no tienen síntomas de pánico. Por lo que la agorafobia ha quedado como un trastorno que puede o no ser comórbido con el Trastorno de Pánico (TP). En los nuevos criterios del DSM-V aparece una nota que plantea que, si una persona cumple los criterios para el trastorno de pánico y agorafobia, se asignaran los dos diagnósticos diferenciados.

Si nos centramos en el Trastorno de Pánico (TP), tal como hemos comentado unas líneas más arriba, en el DSM-5 desaparecen los diagnósticos de TP con agorafobia y TP sin agorafobia.

 

Criterios Diagnósticos del Trastorno de Pánico:

  1. Ataques de pánico imprevistos recurrentes. Un ataque de pánico es la aparición súbita de miedo intenso o de malestar intenso que alcanza su máxima expresión en minutos y durante este tiempo se producen cuatro (o más) de los síntomas siguientes:

Nota: La aparición súbita se puede producir desde un estado de calma o desde un estado de ansiedad.

  1. Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardiaca.
  2. Sudoración.
  3. Temblor o sacudidas.
  4. Sensación de dificultad para respirar o de asfixia.
  5. Sensación de ahogo.
  6. Dolor o molestias en el tórax.
  7. Náuseas o malestar abdominal.
  8. Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo.
  9. Escalofríos o sensación de calor.
  10. Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo).
  11. Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo).
  12. Miedo a perder el control o de “volverse loco.”
  13. Miedo a morir.
  14. Al menos a uno de los ataques le ha seguido un mes (o más) de uno o los dos hechos siguientes:
  15. Inquietud o preocupación continua acerca de otros ataques de pánico o de sus consecuencias (p. ej., pérdida de control, tener un ataque de corazón, “volverse loco”).
  16. Un cambio significativo de mala adaptación en el comportamiento relacionado con los ataques (p. ej., comportamientos destinados a evitar los ataques de pánico, como evitación del ejercicio o de las situaciones no familiares).
  17. La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a otra afección médica (p. ej., hipertiroidismo, trastornos cardiopulmonares).
  18. La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental (p. ej., los ataques de pánico no se producen únicamente en respuesta a situaciones sociales temidas, como en el trastorno de ansiedad social; en repuesta a objetos o situaciones fóbicas concretos, como en la fobia específica; en respuesta a obsesiones, como en el trastorno obsesivo-compulsivo; en respuesta a recuerdos de sucesos traumáticos, como en el trastorno de estrés postraumático; o en respuesta a la separación de figuras de apego, como en el trastorno de ansiedad por separación).

 

Tratamientos basados en la evidencia empírica (TBE) para este trastorno:

La mayor evidencia empírica de la que disponemos en cuanto a tratamientos para el Trastorno de Pánico es la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), además hay otras formas de psicoterapia como la Terapia Psicodinámica, Terapia de Apoyo, Psicoeducación y enfoques basados en Mindfulness. Además, contamos con varios protocolos diseñados específicamente para el TP, como el Programa de Tratamiento del Control del Pánico (TCP) del grupo de Barlow y el Programa de Terapia Cognitiva (TC) del grupo de Clark, ambos están validados empíricamente por la American Psychological Association.

Sin entrar en demasiado detalle, de forma general se podrá trabajar distintos aspectos, como, por ejemplo:

  • Llevar a cabo una buena psicoeducación, donde se abordarán aspectos tales como en que consiste el Trastorno de Pánico y Trastorno de Agorafobia junto con los Ataques de Pánico, explicación sobre los síntomas fisiológicos que el paciente experimenta, etc.
  • Relajación muscular, invitar al paciente a comprender la importancia de llevar a cabo una buena relajación muscular, entrenar al paciente en los ejercicios requeridos para llevar a término dicha relajación, etc.
  • Respiración antipánico, explicarle el sentido de la respiración antipánico y entrenamiento de la misma para que el paciente pueda ponerla en práctica antes un posible ataque de pánico.
  • Intervención cognitiva, se trabaja con los pensamientos del paciente, pensamientos anticipatorios al ataque de pánico, pensamientos rumiativos, etc.
  • Exposición interoceptiva, en este paso se trabaja con el paciente la exposición a los síntomas que normalmente experimenta ante un ataque de pánico tales como sudoración, aumento del ritmo cardiaco, sensación de mareo, de ahogo. El paciente se expone mediante unos ejercicios llevados a cabo en consulta que provocan las mismas sensaciones que las que el paciente tiene cuando manifiesta tener un ataque de pánico.
  • Exposición a situaciones agorafóbicas, en este caso se expondría al paciente a situaciones o lugares que le provoque miedo, como pueden ser ir en un trasporte público (autobús o metro), hacer cola en un supermercado, los espacios abiertos, los espacios cerrados.

 

Referencias Bibliográficas

American Psychiatric Association., Kupfer, D. J., Regier, D. A., Arango López, C., Ayuso-Mateos, J. L., Vieta Pascual, E., & Bagney Lifante, A. (2014). DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5a ed.).

Barlow, D. H., & Cerny, J. A. (1988). Psychological treatment of panic. Guilford Press.

Barlow, D. H. (2004). Psychological treatments. American psychologist, 59(9), 869.

Barlow, D. H. (2013). Anxiety and its disorders: The nature and treatment of anxiety and panic. Guilford Publications.

López, A. B. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para la agorafobia. Psicothema, 13(3), 453-464.


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11 noviembre, 2018 Psicologia Clínica

Según el DSM 5 el Trastorno Obsesivo Compulsivo se define por la presencia de obsesiones, compulsiones o ambas:

Las obsesiones se definen por (1) y (2):

  1. Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan, en algún momento durante el trastorno, como intrusas o no deseadas, y que en la mayoría de los sujetos causan ansiedad o malestar importante.
  2. El sujeto intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o neutralizarlos con algún otro pensamiento o acto (es decir, realizando una compulsión).

Las compulsiones se definen por (1) y (2):

  1. Comportamientos (p. ej., lavarse las manos, ordenar, comprobar las cosas) o actos mentales (p. ej., rezar, contar, repetir palabras en silencio) repetitivos que el sujeto realiza como respuesta a una obsesión o de acuerdo con reglas que ha de aplicar de manera rígida.
  2. El objetivo de los comportamientos o actos mentales es prevenir o disminuir la ansiedad o el malestar, o evitar algún suceso o situación temida; sin embargo, estos comportamientos o actos mentales no están conectados de una manera realista con los destinados a neutralizar o prevenir, o bien resultan claramente excesivos.

Nota: Los niños de corta edad pueden no ser capaces de articular los objetivos de estos comportamientos o actos mentales.

  1. Las obsesiones o compulsiones requieren mucho tiempo (p. ej., ocupan más de una hora diaria) o causan malestar clínicamente significativo.

Trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados significativos o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

  1. Los síntomas obsesivo-compulsivos no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) o a otra afección médica.
  2. La alteración no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental (p. ej., preocupaciones excesivas, como en el trastorno de ansiedad generalizada; preocupación por el aspecto, como en el trastorno dismórfico corporal; dificultad de deshacerse o renunciar a las posesiones, como en el trastorno de acumulación; arrancarse el pelo, como en la tricotilomanía [trastorno de arrancarse el pelo]; rascarse la piel, como en el trastorno de excoriación [rascarse la piel]; estereotipias, como en el trastorno de movimientos estereotipados; comportamiento alimentario ritualizado, como en los trastornos alimentarios; problemas con sustancias o con el juego, como en los trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos; preocupación por padecer una enfermedad, como en el trastorno de ansiedad por enfermedad; impulsos o fantasías sexuales, como en los trastornos parafílicos; impulsos, como en los trastornos perturbadores, del control de los impulsos y de la conducta; rumiaciones de culpa, como en el trastorno de depresión mayor; inserción de pensamientos o delirios, como en la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos; o patrones de comportamiento repetitivo, como en los trastornos del espectro del autismo).

Existen varios tipos:

Con introspección buena o aceptable: El sujeto reconoce que las creencias del trastorno obsesivo-compulsivo son claramente o probablemente no ciertas o que pueden ser ciertas o no.

Con poca introspección: El sujeto reconoce que las creencias del trastorno obsesivo-compulsivo son claramente o probablemente no ciertas o que pueden ser ciertas o no.

Con ausencia de introspección/con creencias delirantes: El sujeto está completamente convencido de que las creencias del trastorno obsesivo-compulsivo son ciertas.

Además hay que tener presente si:

El sujeto tiene una historia reciente o antigua de un trastorno de tics.

Existen diferentes tipos de obsesiones y compulsiones, veamos algunas de ellas:

Contaminación: Miedo a ser contagiado o sufrir consecuencias por contacto con sustancias, personas, sangre, enfermedades, bacterias…

Obsesiones: «Me van a contagiar si toco…» «Habré tocado algo sucio…»

Compulsiones: Lavado excesivo manos o cuerpo. Evitación de contacto. Lavado excesivo de objeto, y/0 utilización de agentes corrosivos Consultas y pruebas médicas. Comprobaciones de salud propias.

Orden: Pensamientos sobre que todo tiene que estar en un lugar o hacer las cosas de determinada forma.

Obsesiones: «Tengo que cepillarme el pelo 78 veces para que este bien» «Debo comprobar que he dejado el… en su sitio»

Compulsiones: Re-aseguración. Comprobación de que se han dejado las cosas en su sitio. Vuelta a hacer algo si no se ha hecho un número de veces.

Religión: Miedo a hacer algo negativo que ponga en duda su creencia o su buen hacer ante su Dios.

Obsesiones: «Estoy dudando si existe Dios…”

Compulsiones: Rezar. Penitencias.

Muerte o daño: Miedo a hacer daño a otros o sí mismos.

Obsesiones: «Ver un cuchillo y pensar a ver si voy a clavárselo a…»

Compulsiones: Re-aseguración: comprueban que no han hecho daño. Evitar quedarse a solas con alguien.

Sexuales: Miedo a perder el control y hacer algo a nivel sexual

Obsesiones: «A ver si voy a ser homosexual» «Me he insinuado a mi…» «A ver si voy a forzar sexualmente a alguien»

Compulsiones: Evitación de personas. Comprobación de que no han hecho nada. Comprobación gustos sexuales.

Acumulación: Miedo a tirar algo valioso o ser pobres.

Obsesiones: «Voy a guardar esto no vaya a ser que lo necesite o a ver si va a ser importante»

Compulsiones: Evitan tirar cosas. Acumulación.

En clínica Albanta Psicología y Logopedia trabajamos con las siguientes técnicas para intervenir este trastorno:

  • Exposición más prevención de respuesta

En vivo

En imaginación

Autoexposición

Prevención de respuesta

  • Reestructuración cognitiva
  • Experimentos conductuales
  • Autoinstrucciones
  • Habituación
  • Detención del pensamiento
  • Prevención de recaídas

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1 noviembre, 2018 Psicologia Clínica0

Puede definirse la preocupación como una cadena de pensamientos e imágenes (especialmente pensamientos) cargada con afecto negativo, difícil de controlar y orientada hacia un peligro futuro que se percibe como incontrolable.

Se ha dicho que la preocupación se describe bien con la frase : ¿ “Qué pasaría si…?”.
Las personas con ansiedad generalizada, se preocupan por cosas que es improbable que sucedan o que si ocurren son mucho más manejables y menos dramáticas de lo que aquellas piensan.
¿Por qué surgen las preocupaciones y no otros métodos de afrontamiento de la amenaza? Lo que se teme en el Trastorno por Ansiedad Generalizada no es una amenaza presente, sino una amenaza futura de muy baja probabilidad de ocurrencia para la que no existe ninguna solución tipo acción; así que solo quedarían los recursos de tipo mental y entre estos, ante la carencia de otros más adecuados, la preocupación constante sería un intento de prevenir la amenaza.
Las preocupaciones pueden tener varios efectos, muchos de los cuales ayudan a mantener dichas preocupaciones como la ansiedad.

Efectos de la preocupación:

1. Prevención o reducción del procesamiento emocional de la información amenazante, es decir, la preocupación es una solución ineficaz de problemas, que a corto plazo reduce la ansiedad pero hace que se mantengan las interpretaciones de amenaza, la creencia de poco control sobre las mismas y la ansiedad.

2. Conductas de preocupación. Las preocupaciones generan ansiedad, la cual se intenta controlar por determinadas conductas: las de hacer (evitación activa) o las de no hacer ( evitación pasiva) ciertas actividades con el fin de reducir o prevenir la ansiedad y los supuestos peligros anticipados. Ejemplos serían: llamar frecuentemente a los seres queridos para comprobar que están bien, llamar a los hospitales cuando un hijo que viaja en moto se retrasa, llegar con antelación a las citas, consultar frecuentemente al médico por síntomas propios o de familiares, pedir tranquilización a los amigos sobre estos síntomas, asegurarse en exceso que un trabajo está bien hecho, rehuir conversaciones incómodas, posponer actividades, no aceptar invitaciones a reuniones sociales… Estas conductas de preocupación contribuyen a mantener las preocupaciones y las interpretaciones de amenaza.

Efectos de las creencias negativas y preocuparse:
a) Más atención a los pensamientos negativos, e intentos de controlarlos, pero esto paradójicamente hacen que se incrementen. (intención paradójica).
b) Conductas dirigidas a buscar tranquilización y prevenir los peligros.
c) Respuestas emocionales y otros síntomas, como incremento de ansiedad y tensión, problemas de concentración, perturbaciones del sueño…

 

TRATAMIENTO:
• RELAJACIÓN

• REESTRUCTURACIÓN COGNITIVA
– Autorregistro de pensamientos negativos, ansiosos; es importante que sean los más detallados posible.
Para cuestionar los pensamientos catastróficos, se debe suponer que lo peor que se teme es cierto y luego evaluar si realmente sería tan malo como parece.
En vez de centrarse todo el tiempo en las consecuencias negativas de ciertos eventos ( por ejemplo, infarto de corazón) hay que generar soluciones en el caso improbable de que ocurran. Es muy útil generar tantas interpretaciones alternativas como pueda a la peor consecuencia temida: por ejemplo, explicaciones alternativas a que se va a tener un infarto porque el corazón va muy acelerado son que se está muy nervioso por algo, que se ha tomado un café o que se ha hecho ejercicio.
No se trata de ver algo negativo como poco importante o neutral sino evaluar su impacto real, pero de manera realista y racional.

• EXPOSICIÓN A LA PREOCUPACIÓN
Incluye varios pasos:
1. Identificar dos o tres áreas principales de preocupación y ordenarlas por la que menos ansiedad genera.
2. Entrenarse en imaginación, con escenas agradables ( un prado, playa…)
3. Imaginar la primera área de preocupación concentrándose en los pensamientos ansiógenos mientras se trata de imaginar la peor consecuencia temida que se le ocurra de esa área de preocupación. Ejemplo: un paciente que se preocupa cuando su pareja llega tarde del trabajo puede imaginárselo inconsciente y desplomado sobre el volante del coche.
4. Después de imaginar lo anterior, se vuelven a revocar los pensamientos e imágenes, y mantenerlos en la cabeza durante 25-30 minutos. Es recomendable anotar la calificación de la ansiedad, cada 5 minutos por ejemplo, para comprobar si ésta se va reduciendo, y si no es así, para detectar  posibles problemas.
5. Pasado el tiempo anterior, generar alternativas tantas como se pueda a la peor consecuencia temida. En el ejemplo anterior: La pareja que se retrasa puede pensar en las siguientes alternativas: imprevisto de trabajo, entretenerse a hablar con alguien, atasco de tráfico, pequeño choque con el coche o parar a comprar algo. Esta generación  de alternativas puede hacerse sólo verbalmente o también en la imaginación.
Al finalizar la generación de alternativas, es conveniente completar un registro con los siguientes datos: tiempo de inicio y terminación, síntomas durante la exposición, contenido de la preocupación, peor consecuencia temida, ansiedad experimentada del 0-8, nivel de imaginación la facilidad con la que se imaginó (0-8), las alternativas y el nivel de ansiedad y de imaginación tras generar las alternativas.
Cuando el nivel de ansiedad esté de 0-2 se puede pasar a la siguiente área.
La exposición tal cual explicada, es recomendada para preocupaciones relacionadas a acontecimientos inmodificables o muy improbables. Para el resto, se aconseja la resolución de problemas.

•  RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS
Esta técnica facilita la identificación de soluciones para problemas existentes y favorece que los clientes piensen de forma diferente sobre situaciones de su vida (en vez de preocuparse exclusivamente) de modo que se promueve la adopción de perspectivas más realistas y menos catastróficas.
Hay dos dificultades a la hora de solucionar un problema: el verlo en términos generales, vagos y catastróficos y no generar posibles soluciones.
1º Definir problema en términos específicos y descomponerlos en partes pequeñas y manejables.
2º Torbellino de ideas y evaluación de las distintas soluciones.
3º Comparar cada una y ver cuál tiene más ventajas.


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¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es parte normal de la vida y constituye una respuesta habitual a situaciones cotidianas de la persona. Ante una señal o amenaza de peligro, se produce una reacción que nos ayuda a enfrentarnos y responder. Así, cierto grado de ansiedad es incluso deseable para el manejo normal de las exigencias del día a día (preparar un examen, ir a una entrevista de trabajo, tener que hablar en público, etc.).

La ansiedad es una emoción, que se acompaña de reacciones corporales tales como la tensión muscular, la sudoración, el temblor, la respiración agitada, el dolor de cabeza, de pecho o de espalda, las palpitaciones, los “nudos en el estómago”, la diarrea y otras muchas más.

Cuando se sobrepasa una intensidad que la hace intolerable o cuando dificulta la capacidad de adaptarse de la persona, la ansiedad puede afectar a la vida cotidiana y puede convertirse en un problema.

Si usted es una de las muchas personas que tienen problemas de ansiedad, anímese, con una atención adecuada se puede superar. Si usted no puede hacer que la ansiedad desaparezca totalmente de su vida, sí puede aprender a controlarla.

“Me encuentro mal, no sé qué me pasa, noto mareo, dolor de cabeza, cosquilleo en el estómago, palpitaciones… Además tengo tantas cosas que hacer que no sé por dónde empezar, me bloqueo, no tengo la mente clara… estoy paralizada.”

¿Cuáles son los factores que influyen en la ansiedad?

Las causas de los trastornos de ansiedad no son totalmente conocidas, pero parece que pueden originarse por la combinación de varios factores.

Intervienen factores genéticos (hereditarios y familiares), neurobiológicos (áreas del cerebro y sustancias orgánicas), psicológicos, sociales y culturales. En el proceso de la aparición de la ansiedad tienen importancia tanto los factores de predisposición individual (personalidad) como los derivados del entorno.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

El tratamiento de su problema de ansiedad tiene varios objetivos:
• Aliviar los síntomas y prevenir recaídas.
• Si tiene crisis de angustia, reducir su frecuencia, duración e intensidad y disminuir las conductas de evitación.

Los tratamientos habituales son la psicoterapia y la medicación, que pueden ser usados o no de forma conjunta, según el tipo de trastorno de ansiedad que tenga.

Psicoterapia
Intervenciones psicológicas individuales o grupales, con diferente grado de complejidad, orientadas al manejo y modificación de los factores emocionales, de pensamiento y de conducta que mantienen la ansiedad y/o sus consecuencias.

Medicación
Para el tratamiento de la ansiedad, los antidepresivos y los ansiolíticos son los medicamentos más utilizados.
Su médico de familia es la persona indicada para decirle qué fármaco es el más conveniente, cuánto tiempo lo necesita y qué posibles efectos secundarios pudiera causarle.

Otros tratamientos

Tratamientos de autoayuda: Lectura y aplicación de los programas de autoayuda específicos para los problemas de ansiedad (textos con ejercicios programados y sucesivos para aprender a manejar y controlar la ansiedad).

Hierbas medicinales: Algunas hierbas como la valeriana, pasionaria, ginkgo biloba y extracto de kava*, parece que pueden disminuir los síntomas de ansiedad, pero hacen falta más investigaciones sobre su seguridad y eficacia.

Informe a su médico sobre cualquier sustancia, medicamento, producto de
herbolario o medicina alternativa que esté tomando.

*Valore con los profesionales sanitarios que le atienden las posibilidades existentes en su centro de salud, y comente con ellos el tratamiento que seguir. Su opinión es muy importante a la hora de decidir.

En ocasiones puede que su médico vea necesaria la derivación a un especialista.
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¿Cómo puedo manejar mi ansiedad para que evolucione favorablemente?

Consejos para manejar su ansiedad

• Si está haciendo psicoterapia, es importante practicar en casa aquellos ejercicios aprendidos en ella que van a resultarle muy útiles, como los de relajación y respiración.

• La medicación, a veces, trae consigo efectos secundarios desagradables, que normalmente van desapareciendo o atenuándose después de las primeras semanas; pero tiene que recordar lo importante que es tomarse el tratamiento y no interrumpirlo.

• Planifique de forma racional sus tareas diarias, priorice sus necesidades y si por alguna cuestión no pueden llevarse a cabo todas, piense que después de un día viene otro.

• Intente dejar un hueco todos los días para incluir entre sus tareas aquellas actividades que van a resultarle más agradables y placenteras: leer, escuchar música, hacer algo de ejercicio, pasear, cualquier cosa que sea relajante para usted.

• No deje de practicar aquellas actividades que le proporcionen sensación de “cargar las pilas”. Recuperar la energía es necesario.

• No se “acelere”. Recuerde que hacer las cosas con más rapidez no le hace más eficaz.

• Aprenda a manejar sus sentimientos. Los pensamientos positivos también tienen un efecto positivo sobre nuestro estado de ánimo.

• Es importante reconocer los pensamientos agobiantes, en aquellas situaciones que le preocupan (el “todo”, “nada”, “siempre”, “nunca”, “nadie”), para cambiarlos por otros más racionales (“algo”, “algunos”, “algunas veces”).

• Aproveche sus errores y aprenda de ellos. Equivocarse es humano y no es necesario hacer las tareas a la perfección.

• Siga una dieta equilibrada y procure eliminar o rebajar aquellas sustancias perjudiciales para la ansiedad, como: cafeína, teína y otras bebidas estimulantes.

• Recuerde que el alcohol, la cocaína, el cannabis y las drogas de síntesis pueden producir ansiedad.

• Si sus hábitos de descanso no le resultan satisfactorios, intente modifi carlos. Procure dormir lo necesario para descansar.

• Es importante que recuerde que no está ante un peligro fuerte, ni tan grave como pueda llegar a creer. No sucederá nada peor.

• No permita que el pánico aumente con otros pensamientos atemorizadores. Interrumpa lo que esté pensando y observará que así el miedo comienza a desaparecer por sí mismo.

• Intente calmarse y relajarse poco a poco.

• Practique una respiración lenta y relajada. Imagine que es un globo que se hincha lentamente y luego se deshincha.

• Espere y deje tiempo al miedo para que se pase.

• Piense en el avance que ha hecho hasta ahora, a pesar de todas las difi cultades. Piense en lo satisfecho que estará cuando lo consiga.

• Cuando empiece a sentirse mejor y esté dispuesto a continuar, comience de forma tranquila y relajada. No hay necesidad de esfuerzo ni prisas.

• Intente distraerse, ahora que el nerviosismo ha bajado. Hable con alguien, dé un paseo, etc.

“He aprendido a relajarme, evito los excitantes, hago ejercicio y eso me ayuda a dormir. Planifico las actividades que me cuesta hacer… he recuperado aficiones que tenía olvidadas.”

Por último, recuerde que se puede aprender a manejar la ansiedad y a disminuirla progresivamente.

¡¡Cuanto más aprenda a manejar el miedo, menos miedo tendrá, y se sentirá más libre!!



Tal y como recogen diversos medios estos días, los problemas de ansiedad y depresión constituyen uno de los principales motivos de consulta en Atención Primaria. La situación actual de crisis económica ha agravado notablemente la prevalencia de estos trastornos, de tal manera que los expertos advierten que en el 2020 constituirán la primera causa de discapacidad en el mundo.

Recientemente, en el marco de un congreso nacional sobre ansiedad y trastornos comórbidos, profesionales de la medicina han reconocido que los tratamientos farmacológicos actuales resultan insatisfactorios en estos casos, ya que sólo son efectivos en la mitad de los pacientes y su administración no elimina cierta patología residual que se mantiene en el tiempo.
En contrapartida, y si tenemos en consideración la evidencia científica de los últimos años, la terapia psicológica y, específicamente, la terapia cognitivo-conductual, ha demostrado ser una alternativa más eficaz y económica que los fármacos para el tratamiento de la ansiedad y de la depresión y, a diferencia del tratamiento farmacológico, no supone ningún riesgo para la salud y no presenta ningún efecto secundario adverso.
Además de reducir los síntomas de ansiedad y depresión y mantener estos cambios terapéuticos a largo plazo, el tratamiento psicológico proporciona otros beneficios en comparación con el tratamiento farmacológico, tales como una mayor adherencia al tratamiento, una disminución significativa del riesgo de recaídas y una elevada tasa de recuperación (es decir, a diferencia de los fármacos, no deja ninguna “patología residual”), evitando la cronificación del trastorno y disminuyendo, consiguientemente, el número de visitas al médico y los días de hospitalización.
De hecho, las principales guías de práctica clínica basadas en la evidencia científica, tanto internacionales como nacionales (como la del National Institute for Health and Clinical Excellence –NICE-), recomiendan la terapia cognitivo-conductual como el tratamiento de primera elección para el trastorno depresivo leve y moderado, el trastorno de angustia, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de ansiedad generalizada y las fobias específicas.
Asimismo, el tratamiento psicológico es aconsejable por encima del farmacológico cuando el problema de salud mental que presenta el paciente está complicado por otras condiciones médicas, como abuso de alcohol o drogas, o problemas crónicos de salud física, así como en el caso de niños, adolescentes y mujeres embarazadas, debido al riesgo elevado para la salud que supone el consumo de psicofármacos en estos grupos de pacientes. Sólo en los casos severos se recomienda el uso de medicación, pero siempre en combinación con tratamiento cognitivo-conductual, e informando al paciente sobre los objetivos terapéuticos, la duración del tratamiento farmacológico, los posibles efectos secundarios y los riesgos que conlleva una interrupción brusca de la medicación.

Por todos estos motivos, numerosos organismos competentes en materia de salud -como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica del Reino Unido (NICE) o la Federación Mundial de la Salud Mental (WFMH)- señalan las ventajas económicas y psicosociales de la implementación de terapias psicológicas en los servicios de Atención Primaria, así como la necesidad de los ciudadanos de recibir otro tipo de atención sanitaria menos medicalizada, más humanizada y, sobre todo, más ajustada a sus necesidades.
Fuente Infocop Online


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