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6 junio, 2019 Psicologia Clínica

¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN POSPARTO?

La depresión posparto es un trastorno del estado de ánimo que puede afectar a las mujeres después de dar a luz, también puede surgir durante el embarazo en casi la mitad de los casos. Cuando la depresión se presenta después del parto, ella generalmente se manifiesta dentro de las primeras 4 semanas después de que el bebé nació.

SIGNOS Y SÍNTOMAS

Los síntomas de la depresión posparto pueden ser similares a los de la depresión mayor y pueden incluir

  • Tristeza extrema
  • Culpa
  • Llanto incontrolable
  • Insomnio o sueño excesivo
  • Pérdida o exceso del apetito
  • Irritabilidad e ira
  • Cefaleas y dolores corporales
  • Cansancio extremo
  • Preocupaciones poco realistas sobre el bebé o desinterés
  • Una sensación de ser incapaz de cuidar el bebé o de ser inadecuada como madre
  • Temor de dañar al bebé
  • Ideación suicida
  • Ansiedad o ataques de pánico

La depresión postparto puede ser confundida con melancolía postparto, pero sus signos y síntomas son más intensos, de larga duración y a menudo interfieren con la capacidad para cuidar del bebé y ocuparse de otras tareas diarias.

 

¿QUÉ CAUSA LA DEPRESIÓN POSPARTO?

La depresión posparto es consecuencia de una combinación de factores físicos y emocionales. Después de dar a luz, los niveles de hormonas (estrógeno y progesterona) en las mujeres bajan rápidamente. Esto genera alteraciones químicas en el cerebro que pueden provocar cambios en el estado de ánimo. Al mismo tiempo, muchas mujeres no pueden descansar tanto como deberían para poder recuperarse totalmente del parto. La falta constante de sueño puede generar incomodidad física y agotamiento, factores que pueden contribuir a los síntomas de la depresión posparto.

 

TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN POSPARTO

La depresión posparto puede durar desde una semana hasta meses. Los médicos recomiendan tratar la depresión posparto desde el principio. Si no se trata adecuadamente puede persistir durante meses e incluso años.

El tratamiento de la depresión posparto es un tratamiento parecido a cualquier otra depresión. La terapia psicológica es lo más adecuado, sobre todo, cuando la madre está dando el pecho a su bebé. No obstante, en algunos casos, es necesario combinarla con medicamentos.

El tratamiento empieza desde el momento en que se sospecha la presencia del trastorno. Se anima a la paciente para que exprese cómo se siente, y los terapeutas intentan ayudarle para que vea sus problemas a través de una actitud positiva, comprensiva, tolerante, y no con reproches o culpas.

Los siguientes tratamientos han demostrado ser particularmente eficaces en el tratamiento de la depresión posparto:

– la terapia cognitiva-conductual (TCC), que ayuda a las personas a reconocer y cambiar sus pensamientos y conductas negativas; y

– la terapia interpersonal (TIP), que ayuda a las personas a comprender y lidiar con relaciones personales problemáticas

 

Bibliografía

 Fernández, P. Guiainfantil. com Recuperado de: https://www.guiainfantil.com/salud/embarazo/depresionpparto/sint_tratamiento.htm

Pinheiro, P. (14 de agosto 2018). Recuperado de: https://www.mdsaude.com/es/2017/10/depresion-postparto.html

Información sobre la depresión postparto. Oficina para la Salud de la Mujer del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos.


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11 enero, 2019 Psicologia Clínica

Es bien sabido por todos que la vida de una persona está llena de cambios que en ocasiones no son esperados, como una mudanza, un cambio de trabajo o de ciudad, una ruptura sentimental o el diagnóstico de una enfermedad. Cuando algo de esto sucede, nuestro cuerpo se prepara para afrontar la nueva situación pero a veces la persona se siente desbordada y cree que las exigencias de la nueva situación superan su capacidad de hacerles frente. Ante estos casos se puede desarrollar un Trastorno de Adaptación, que siempre está relacionado con algún evento estresante.

Diagnóstico:

Según el DSM-V (APA, 2014) los criterios diagnósticos para este trastorno serían:

  • Criterio A. Desarrollo de síntomas emocionales o del comportamiento en respuesta a un factor o factores estresantes identificables que se producen en los 3 meses siguientes al inicio del factor estresante.
  • Criterio B. Estos síntomas o comportamientos son clínicamente importantes y se ponen de manifiesto en una o las dos características siguientes:
    • Malestar intenso desproporcionado a la gravedad o intensidad del factor estresante, teniendo en cuenta el contexto y los factores culturales que podrían influir.
    • Deterioro significativo en lo social, laboral y otras áreas importantes del funcionamiento.
  • Criterio C. La alteración relacionada con el estrés no cumple los criterios para otro trastorno mental y no es la exacerbación de un trastorno mental preexistente.
  • Criterio D. Los síntomas no representan el duelo normal.
  • Criterio E. Una vez que el evento estresante o sus consecuencias han terminado, los síntomas no se mantienen más de otros 6 meses.

Los síntomas que pueden aparecer en este trastorno son muy variados, para eso el DMS-V establece una clasificación de los subtipos en el trastorno, estos son:

  • Con ansiedad: en este caso predominan los síntomas de preocupación o nerviosismo.
  • Con estado de ánimo depresivo: la desesperanza, las ganas de llorar o un estado de ánimo bajo son los predominantes en este subtipo.
  • Mixto, con ansiedad y estado de ánimo depresivo: los sentimientos predominantes son una combinación de los descritos anteriormente.
  • Con trastorno del comportamiento: en este caso, el trastorno se presenta con una alteración del comportamiento, en la que aparece la violación de los derechos de los demás y de las normas (vandalismo, peleas, conducción irresponsable…).
  • Con alteraciones mixtas de las emociones y el comportamiento: aparecen tanto síntomas emocionales como comportamentales.
  • No especificado: las reacciones no se ajustan en ningún subtipo anteriormente descrito (quejas somáticas, aislamiento social…).

Tratamiento:

En lo que se refiere a la intervención, en ocasiones estos trastornos se consideran menores y se cree que no es necesario su abordaje. Esta postura es incorrecta ya que sin tratamiento, en el futuro, podría desencadenar en trastornos de mayor gravedad. Igualmente no hay que olvidar, independientemente de la gravedad, que este tipo de situaciones generan malestar y sufrimiento a las personas que las padecen, afectando negativamente en su vida.

En la actualidad existen diferentes tratamientos para este trastorno, siendo los de enfoque cognitivo conductual los que cuentan con mayor aval científico, concretamente el Programa de Inoculación del Estrés de Meichenbaum (1985), que se explica a continuación.

Este programa consta de sesiones en las que se trabajan diferentes aspectos a través de las técnicas cognitivas y conductuales más frecuentes.

En una primera sesión se trabajaría la psicoeducación, con una explicación de qué es el estrés, cómo funciona y cómo reacciona nuestro cuerpo en esas situaciones. Después el programa incluye el aprendizaje y la práctica de técnicas de desactivación entre las que se incluyen: respiración diafragmática, entrenamiento autógeno, relajación muscular profunda y técnicas de imaginación.

El programa incluye también técnicas cognitivas que se trabajarán a lo largo de varias sesiones, estas serán: reestructuración cognitiva para trabajar las distorsiones o errores de pensamiento del paciente, así como las ideas irracionales; debate del pensamiento, autoinstrucciones y parada del pensamiento. Se trabajan técnicas asertivas o entrenamiento en habilidades sociales que consiste en explicar al paciente qué es el comportamiento asertivo, que conozca los derechos asertivos básicos, así como aprender a decir no o a pedir un cambio de conducta cuando algo no es de su agrado. Otras sesiones, de este programa, se dedican a enseñar y practicar con el paciente técnicas destinadas al manejo y administración del tiempo.

Por último, las sesiones finales se destinan para tratar las características de personalidad y como estas se relacionan con el manejo del estrés y la salud. En estas sesiones de trabaja también la ira/hostilidad, el uso del humor y el optimismo.

Referencias

American Psychiatric Association., Kupfer, D. J., Regier, D. A., Arango López, C., Ayuso-Mateos, J. L., Vieta Pascual, E., & Bagney Lifante, A. (2014). DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5ª ed.). Madrid: Médica Panamericana.

Caballo, V., Salazar, I. y Carrobles, J.A. (2014). Manual de Psicopatología y Trastornos Psicológicos (2ª ed.). Madrid: Pirámide.


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1 noviembre, 2018 Psicologia Clínica0

La Depresión se caracteriza por la presencia de una sintomatología asociada caracterizada por un estado de ánimo depresivo o pérdida de interés o placer. Que se manifiesta en un estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, una marcada disminución del interés o del placer en todas, o casi todas, las actividades durante la mayor parte del día, la pérdida significativa de peso sin estar a dieta o aumento significativo, o disminución o aumento del apetito, insomnio o hipersomnia, agitación o retraso psicomotores, fatiga o pérdida de energía, sentimientos de desvalorización o de culpa excesiva o inapropiada, una menor capacidad de pensar o concentrarse, o indecisión, pensamientos recurrentes de muerte, entre otros.

  • 1) Para el tratamiento de la Depresión unipolar (distimia y depresión mayor), las terapias más utilizadas son:
    • A) Terapia cognitiva (Beck ,1979) Los Objetivos de la intervención son:
      • (1) Reducir la sintomatología depresiva
      • (2) Enseñar a la persona a detectar y modificar sus pensamientos automáticos negativos y las distorsiones cognitivas (pensamientos distorsionados) que están en la base de su malestar.
      • (3) Identificación y modificación de las creencias subjetivas que hacen vulnerable al sujeto a padecer depresión.
    • B) Por otra parte tenemos la Terapia conductual de la depresión unipolar (Lewinsohn y cols. 1976) Los objetivos de la intervención son :
      • (1) Reducir la sintomatología depresiva.
      • (2) Enseñar a la persona a observar y planificar sus actividades agradables y manejar las desagradables
      • (3) Enseñar a la persona habilidades sociales para aumentar la gama de interacciones agradables, el manejo de problemas y la reducción de la vulnerabilidad depresiva
  • 2) De otro lado para el Trastorno bipolar (psicosis maniaco-depresiva)
    • – Terapia cognitiva-conductual (Basco y Thase, 1997)
    • – Los Objetivos de la intervención son:
      • (1) Educación del paciente y familia en la enfermedad.
      • (2) Aprender a detectar tempranamente los síntomas.
      • (3) Mejorar la adherencia al tratamiento psicofarmacológico.
      • (4) Detectar y modificar cogniciones (pensamientos) inadecuadas.
      • (5) Desarrollar habilidades conductuales para el manejo del estrés, resolución de problemas y comunicación.

Para saber más:

BIBLIOGRAFIA :

  • -Beck ,A.T y cols : Terapia cognitiva de la depresión. Ed. DDB, 1979.
  • -Freeman, A y Carol, L :Terapia cognitiva de la depresión. En V.E.Caballo : Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicologicos. Volumen 1, Ed.Siglo XXI, 1997
  • -Lewinshon, P y cols : Tratamiento conductual de la depresión unipolar. En V.E.Caballo : Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Volumen 1. Ed. Siglo XXI, 1997
  • -Ramirez-Basco, M y Thase, M : Tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos bipolares. En V.E.Caballo : Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Volumen 1. Ed. Siglo XXI, 1997.


Tal y como recogen diversos medios estos días, los problemas de ansiedad y depresión constituyen uno de los principales motivos de consulta en Atención Primaria. La situación actual de crisis económica ha agravado notablemente la prevalencia de estos trastornos, de tal manera que los expertos advierten que en el 2020 constituirán la primera causa de discapacidad en el mundo.

Recientemente, en el marco de un congreso nacional sobre ansiedad y trastornos comórbidos, profesionales de la medicina han reconocido que los tratamientos farmacológicos actuales resultan insatisfactorios en estos casos, ya que sólo son efectivos en la mitad de los pacientes y su administración no elimina cierta patología residual que se mantiene en el tiempo.
En contrapartida, y si tenemos en consideración la evidencia científica de los últimos años, la terapia psicológica y, específicamente, la terapia cognitivo-conductual, ha demostrado ser una alternativa más eficaz y económica que los fármacos para el tratamiento de la ansiedad y de la depresión y, a diferencia del tratamiento farmacológico, no supone ningún riesgo para la salud y no presenta ningún efecto secundario adverso.
Además de reducir los síntomas de ansiedad y depresión y mantener estos cambios terapéuticos a largo plazo, el tratamiento psicológico proporciona otros beneficios en comparación con el tratamiento farmacológico, tales como una mayor adherencia al tratamiento, una disminución significativa del riesgo de recaídas y una elevada tasa de recuperación (es decir, a diferencia de los fármacos, no deja ninguna “patología residual”), evitando la cronificación del trastorno y disminuyendo, consiguientemente, el número de visitas al médico y los días de hospitalización.
De hecho, las principales guías de práctica clínica basadas en la evidencia científica, tanto internacionales como nacionales (como la del National Institute for Health and Clinical Excellence –NICE-), recomiendan la terapia cognitivo-conductual como el tratamiento de primera elección para el trastorno depresivo leve y moderado, el trastorno de angustia, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de ansiedad generalizada y las fobias específicas.
Asimismo, el tratamiento psicológico es aconsejable por encima del farmacológico cuando el problema de salud mental que presenta el paciente está complicado por otras condiciones médicas, como abuso de alcohol o drogas, o problemas crónicos de salud física, así como en el caso de niños, adolescentes y mujeres embarazadas, debido al riesgo elevado para la salud que supone el consumo de psicofármacos en estos grupos de pacientes. Sólo en los casos severos se recomienda el uso de medicación, pero siempre en combinación con tratamiento cognitivo-conductual, e informando al paciente sobre los objetivos terapéuticos, la duración del tratamiento farmacológico, los posibles efectos secundarios y los riesgos que conlleva una interrupción brusca de la medicación.

Por todos estos motivos, numerosos organismos competentes en materia de salud -como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica del Reino Unido (NICE) o la Federación Mundial de la Salud Mental (WFMH)- señalan las ventajas económicas y psicosociales de la implementación de terapias psicológicas en los servicios de Atención Primaria, así como la necesidad de los ciudadanos de recibir otro tipo de atención sanitaria menos medicalizada, más humanizada y, sobre todo, más ajustada a sus necesidades.
Fuente Infocop Online


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