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4 junio, 2019 Psicologia Clínica

¿Qué es la Vigorexia?

La Vigorexia definida según Baile (2005) como “una alteración de la salud caracterizada por una preocupación patológica de ser débil y no tener suficiente desarrollo muscular del cuerpo –aun teniéndolo- y que se manifiesta en la incapacidad de ver con exactitud el tamaño del propio cuerpo, con comportamientos obsesivos y negativos relacionados con la apariencia.

Es la excesiva práctica del deporte debido a una obsesiva preocupación por el aspecto físico. Al realizar compulsivamente ejercicios de musculación con el objetivo de aumentar su tamaño muscular, puede llegar a crearse en muchos casos una dependencia al fisicoculturismo (Baile, 2005; Pope et al., 2000), entrenando incluso cuando se encuentran lesionados (Maida y Armstrong, 2005; Olivardia, 2001; Pope et al. 2000).

No sólo los pacientes presentan obsesión por el ejercicio sino también por la forma de alimentación, así se alimentan casi exclusivamente con hidratos de carbono y proteínas, eliminando las grasas de su dieta con el fin de obtener más masa muscular.

Suele afecta a los hombres de entre 18 a 35 años, siendo la población diana más susceptible, pero también afecta a las mujeres. El nivel socioeconómico de estos pacientes es variado, pero generalmente es más frecuente en la clase media-baja.

Este desorden emocional puede desencadenarse en un proceso obsesivo-compulsivo que provoca en los pacientes una sensación de fracaso personal, abandonando las actividades normales del día a día para dedicarse casi con exclusividad a conseguir esa mejoría física que les proporciona sentirse mejor psicológicamente.

Consecuencias de la vigorexia

  • Numerosos problemas orgánicos y lesiones pueden aparecer cuando la práctica deportiva es excesiva.
  • Las desproporciones entre las partes corporales son muy frecuentes, por ejemplo, un cuerpo muy voluminoso con respecto a la cabeza.
  • La sobrecarga de peso en el gimnasio repercute negativamente en los huesos, tendones, músculos y las articulaciones, sobre todo de los miembros inferiores, con desgarros y esguinces.
  • La alimentación es otro problema muy frecuente e importante, ya que consumen muchas proteínas e hidratos de carbono y poca cantidad de grasa en un intento de favorecer el aumento de la masa muscular. Ocasionándoles muchos trastornos metabólicos.
  • El uso de anabólicos es también otra consecuencia que se asocia a la vigorexia, en un intento de mejorar el rendimiento físico e incrementar el volumen de sus músculos. Con el uso de estas sustancias no se obtiene ningún beneficio, sino todo lo contrario, ya que producen muchos trastornos en el organismo como masculinización e irregularidades del ciclo menstrual en las mujeres, acné, problemas cardíacos, atrofia testicular, disminución de la formación de espermatozoides y retención de líquidos, entre otros.

Consecuencias psicológicas

  • Depresión y/o ansiedad
  • Deterioro de las relaciones sociales
  • Afectación en el trabajo y/o estudio

Consecuencias biológicas

  • Cambios metabólicos que repercuten sobre el hígado y el aparato cardiovascular que aumentan los niveles de colesterol.
  • Depresión del centro respiratorio
  • Disfunción eréctil, hipertrofia prostática, hipogonadismo y ginecomastia
  • Amenorrea, ciclos anovulatorios

Consecuencias socioculturales

  • Problemas en las relaciones interpersonales
  • Aislamiento
  • Enajenación

 Tratamiento

Se propone utilizar la terapia cognitivo conductual (Olivardia, 2007). Sobre la base de técnicas cognitivas (cuestionamiento socrático y restructuración cognitiva) y conductuales (desensibilización sistemática y uso de autorregistros), los pacientes podrán identificar distorsiones cognitivas y creencias irracionales y, en consecuencia, confrontar dichas creencias sin desarrollar conductas desadaptativas.

Grieve et al., (2009) agregan que los pacientes con Dismorfia también se beneficiarían de la terapia racional emotiva, sobre la base de que ambas formas de terapia permiten identificar y confrontar creencias disfuncionales, lo que en consecuencia lleva al cambio de las conductas desadaptativas.

Además adicionalmente, proponen el uso de técnicas de la terapia de aceptación y compromiso (Hayes y Strosahl, 2004), para ayudar a pacientes con Dismorfia muscular a aceptar su imagen corporal.

Y por último y no menos importante el uso de la psicoeducación en la terapia.

Para saber más:

 

Bibliografía

González-Martí, I., Bustos, J. G. F., & Jordán, O. R. C. (2012). Contribución para el criterio diagnóstico de la Dismorfia Muscular (Vigorexia). Revista de psicología del deporte21(2), 351-358.

Molina, J. M. R. (2007). Vigorexia: adicción, obsesión o dismorfia; un intento de aproximación. Salud y drogas7(2), 289-308.

Compte, E. J., & Sepúlveda, A. R. (2014). DISMORFIA MUSCULAR: PERSPECTIVA HISTÓRICA Y ACTUALIZACIÓN EN SU DIAGNÓSTICO, EVALUACIÓN Y TRATAMIENTO. Behavioral Psychology/Psicologia Conductual22(2).


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24 abril, 2019 Psicologia Clínica

Siguiendo con los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), pasamos a hablar sobre la Bulimia Nerviosa.

¿Qué es la Bulimia Nerviosa?

La Bulimia Nerviosa (BN) es un trastorno que se engloba dentro de los trastornos de la conducta alimentaria, el cual se caracteriza, en primer lugar, por la presencia de episodios recurrentes de atracones, los cuáles se caracterizan por (APA, 2013):

1) Ingestión, en un periodo de tiempo determinado, de una cantidad de alimentos que es claramente superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período similar en circunstancias parecidas.

2) Sensación de falta de control sobre lo que se ingiere durante el episodio (por ejemplo, sensación de que no se puede dejar de comer o controlar lo que se ingiere o la cantidad de lo que se ingiere).

Pero a diferencia del trastorno por atracón, en la bulimia nerviosa van seguidos de métodos compensatorios inapropiados, como por ejemplo, vómitos provocados, uso de laxantes, ayuno, ejercicio excesivo, etc. El objetivo que tienen estos métodos compensatorios es evitar ganar peso  ya que las personas que sufren bulimia nerviosa se encuentran excesivamente influenciadas por la silueta y el peso corporal.

Para que se diagnostique esta patología las conductas compensatorias deben aparecer en un promedio de dos veces a la semana durante un período de mínimo tres meses).

Según el método que se utilice para evitar ganar peso, se distinguen dos tipos: El purgativo el cual incluye la autoprovocación del vómito o el uso de laxantes. Y por otro lado el no purgativo, el cual utiliza otros tipos de conductas compensatorias como pueden ser el ejercicio excesivo o el ayuno.

Así pues la conducta de vomitar empieza siendo una práctica para eliminar el alimento ingerido pero posteriormente se convierte en un círculo vicioso en el que se pierde el control hasta el punto de sentir que se tiene que vomitar cada vez que se ingiere alimento. La persona que sufre Bulimia se siente avergonzada por esta situación creándose un estado de mal estar.

En cuanto al curso de desarrollo, la bulimia nerviosa se inicia generalmente al final de la adolescencia o al principio de la vida adulta. Los atracones suelen empezar después o durante un período de régimen dietético. (APA, 1995).

 

Síntomas y signos en la Bulimia Nerviosa.

-Síntomas: Irregularidades menstruales, ardor esofágico, dolor abdominal inespecífico, letargo, distensión abdominal, fatiga, cefaleas, diarrea, tumefacción de manos y pies, dolor de garganta, entre otros.

-Signos: Callosidades en las manos, hipertrofia de las glándulas salivales, erosión del esmalte dentario y caries, úlceras orales, etc.

La importancia del Tratamiento psicológico

Los objetivos fundamentales que se persiguen a la hora de tratar los trastornos de la conducta alimentaria, en este caso la Bulimia Nerviosa, serían:

  1. Restaurar el peso corporal.
  2. Tratar las complicaciones físicas.
  3. Mejorar la motivación del paciente para que normalice sus hábitos dietéticos y colabore en el tratamiento.
  4. Educar al paciente sobre nutrición saludable y patrones de alimentación adecuados.
  5. Abordaje de conflictos psicosociales.
  6. Corregir pensamientos, actitudes y sentimientos erróneos sobre su trastorno.
  7. Tratar las complicaciones psiquiátricas asociadas (autoestima, depresión, etc.).
  8. Favorecer la colaboración de la familia.
  9. Prevenir recaídas.

 

Bibliografía

Acerete, D. M., Trabazo, R. L., & Ferri, N. L. (2013). Trastornos del comportamiento alimentario: Anorexia nerviosa y bulimia nerviosa. Protocolo AEPED. Capítulo7.

Rava, M. F., & Silber, T. J. (2004). Bulimia nerviosa (Parte 1): Historia. Definición, epidemiología, cuadro clínico y complicaciones. Archivos argentinos de pediatría102(5), 353-363.

Sierra Puentes, M. (2005). La bulimia nerviosa y sus subtipos. Diversitas: Perspectivas en Psicología1(1).

Saldaña, C. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para trastornos del comportamiento alimentario. Psicothema13(3).


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12 abril, 2019 Psicologia Clínica

Comenzar este post mencionando lo que son los trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Estos se caracterizan por un comportamiento patológico relacionado con la ingesta alimentaria y/o peso. En ocasiones pueden aparecer otras patologías asociadas como la depresión, el abuso de sustancias o los trastornos de ansiedad. La dificultad que presentan respecto al tratamiento es que la persona afectada habitualmente presenta una falta de conciencia de enfermedad y esto dificulta la adherencia al tratamiento.

¿Qué es el trastorno por atracón?

El Trastorno por Atracón  es uno de los trastornos incluidos dentro de los trastornos de la conducta alimentaria, actualmente está considerado el más frecuente entre la población obesa y parece aumentar más rápidamente en la población general frente al resto de trastornos de la conducta alimentaria, de ahí la importancia de su conocimiento.

Se caracteriza principalmente por la presencia regular de episodios de descontrol alimentario, donde la persona ingiere una gran cantidad de calorías o dicho de otra forma, atracones. Dicha ingesta superaría a lo que una persona normalmente comería en el mismo período de tiempo. Estos atracones se asocian a tres (o más) hechos como son: 1) Comer mucho más rápidamente de lo normal, 2) Comer hasta sentirse desagradablemente lleno, 3) Comer grandes cantidades de alimentos cuando no se siente hambre físicamente, 4) Comer solo debido a la vergüenza que se siente por la cantidad que se ingiere, 5) Sentirse luego a disgusto con uno mismo, deprimido o muy avergonzado

Para su diagnostico además se deben presentan al menos una vez a la semana durante tres meses,  viviéndolos con una sensación fatal de control y malestar con la situación. Cabe destacar otra característica del trastorno por atracón y es que, la persona no realiza ninguna conducta compensatoria como pueden ser vómitos, ejercicio extremo, laxantes, etc., siendo esto la peculiaridad que lo diferencia de otros trastornos de la conducta alimentaria como es la Bulimia Nerviosa (BN).

El trastorno por atracón implica además un deterioro en la calidad de vida de la persona afectada, así como problemas de adaptación social, y mayor riesgo de desarrollar obesidad y/o sobrepeso.

 

La importancia del Tratamiento psicológico

Los objetivos fundamentales que perseguimos en Albanta Logopedia y Psicología a la hora de tratar el trastorno por atracón, son:

– Reducir la frecuencia de los atracones y la disminución de la cantidad de alimentos que se ingieren en cada uno de ellos.

– Mejorar las diferentes áreas del funcionamiento psicosocial.

– Aumentar la calidad de vida

– Establecer el estado de salud de la persona que sufre el trastorno.

-Tratar si existen problemas comórbidos de ansiedad, depresión, etc.

Como conclusión añadir que como se ha dicho anteriormente el tema de los trastornos de la conducta alimentaria están en pleno auge por lo que es muy importante detectarlos a tiempo y tratarlos correctamente.

Para saber más:

Bibliografía

Palacios, A. G. (2014). El trastorno por atracón en el DSM-5. Cuadernos de medicina psicosomática y psiquiatría de enlace, (110), 70-74.

Baile, J. I. (2014). Trastorno por atracón: reconocido oficialmente como el nuevo trastorno del comportamiento alimentario. Revista médica de Chile142(1), 128-129.

APA, 2014 American Psychiatric Association, DSM 5 – Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Editorial Panamericana; 2014.

 


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